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“Combinar varios instrumentos es un reto muy atractivo” Entrevista a Claudio Constantini

Hoy entrevistamos a Claudio Constantini, pianista, bandoneísta, compositor e improvisador. Claudio es el mejor ejemplo de músico integral: combina los dos instrumentos en su actividad concertística y se interesa tanto por la música clásica como por el jazz y el tango. Si vives en Madrid, puedes verle en LOOTRO el 21 de febrero o en MATP el 26 de marzo. Ha grabado un CD con música de Debussy que está disponible en Amazon e Itunes y está preparando un nuevo trabajo con composiciones suyas de piano y bandoneón.

 

claudio constantini

 

 

Hola Claudio. Encantado de tenerte con nosotros en nuestro blog de Emusicarte. Empezamos por el principio: ¿cómo y cúando empezaste a tocar el piano?

 

Hola, y encantado igualmente de conocerles a ustedes y a su estupendo blog, y agradecido por concederme esta entrevista. Vengo de una familia de músicos y el piano lo empecé a tocar desde antes que tenga memoria. La música es mi “lengua madre”. Sin embargo, mis clases formales de piano y teoría no empezaron hasta los 13 años porque hasta entonces mi interés por aprender música no era suficiente y felizmente tuve el lujo de comenzar cuando yo realmente lo quise, sin que mi familia me lo impusiera.

 

Creciste en una familia de músicos. ¿Cómo recuerdas tus primeros años en Perú? ¿Cómo describirías el ambiente musical en tu familia?

 

El ambiente musical en casa era sumamente activo. Mis padres se dedicaban por completo a la música: mi madre directora de orquesta y pedagoga musical, mi padre concertista de piano y profesor en el conservatorio nacional. Asistí siempre a sus conciertos (muchas veces ella a la batuta y él como solista) y todo esto era lo más normal del mundo para mí. Ahora luego de todos estos años, me doy cuenta de que eso en efecto fue mi base musical.

 

A continuación te trasladaste a Europa donde estudiaste entre otros lugares en Finlandia, Rotterdam y París. ¿Qué papel ha jugado cada lugar en tu formación como músico?

 

Cada uno contribuyó enormemente en mi desarrollo musical y personal. Tuve la inmensa suerte de tener profesores en cada uno de estos lugares que además de ser fueras de serie como músicos y pedagogos, eran gente de gran calidad humana. De los lugares en sí podría decir muchas cosas, pero en esencia, el mayor aprendizaje vino de conocer culturas y realidades tan distintas entre ellas y sobre todo de la mía. Las tendencias de cada lugar influyeron bastante en mi persona y en mi música. Por ejemplo, al mudarme a España mi manera de tocar se volvió más expresiva y mi forma de componer se ha vuelto menos dramática, mientras que en mis inicios en Europa cuando vivía en Finlandia mi forma de tocar era muy intelectual, meticulosa e introvertida. Pienso que todos son lados de mí que existen siempre pero que las circunstancias revelan más de uno que del otro.

 

El piano siempre ha sido una parte fundamental de tu actividad musical, pero desde hace unos años, el bandoneón ha ocupado un lugar muy destacado también. ¿En qué momento te decidiste a combinar los dos instrumentos?

 

El bandoneón fue un instrumento del cual me enamoré desde que escuché un disco de Astor Piazzolla en mi adolescencia. Siempre fue un sueño lejano tocar el bandoneón. Cuando tenía veintipico años, viviendo en Finlandia, decidí comprarme uno. Me lo enviaron desde Argentina y lo tomé como un hobby, no tenía pretensiones de ser bandoneonista profesional. Seis meses después di mi primer concierto y no paré hasta ahora. Aprender a tocar el bandoneón fue una de las mejores decisiones que hice en mi vida. Estoy absolutamente enamorado del instrumento, tanto como del piano.

 

 claudio constantini

 

¿Has encontrado alguna vez dificultades para combinar los dos instrumentos en un concierto, o en general a los programadores e instituciones les agrada la idea?

Pues la idea de combinar ambos instrumentos en un solo concierto es bastante novedosa, incluso para mí. No la he realizado mucho aún y es algo que desde hace poco estoy intentando hacer más, ya que no solo la respuesta del público es fantástica, sino que hoy en día pertenezco a ambos mundos y me es muy estimulante poder realizarlo todo en un concierto. Es un reto ya que tengo que “cambiar el chip” muy rápidamente cuando paso de uno a otro, pero me encuentro muy cómodo y seguro haciéndolo. A los programadores invariablemente les ha encantado la idea. Es muy atractivo y no conozco de otro artista que lo haga con estos instrumentos.

 

La improvisación y la composición son parte fundamental de tu actividad musical. Hace unos meses hablábamos de que deberíamos integrarlas junto con la interpretación en la educación de todos los músicos. ¿Cómo es tu relación con las tres facetas? ¿En qué momento empezaste a improvisar y componer?  

 

Es curioso, ya que en realidad siempre compuse e improvisé, pero no de manera consciente. Casi sin excepciones, lo primero que he hecho al sentarme a estudiar piano ha sido improvisar, y algunas improvisaciones me gustaban más que otras y las anotaba, y me las aprendía. Pero nunca pensé que era ni un improvisador ni un compositor, hasta que empecé con el bandoneón y formé grupos de cámara con formaciones no existentes previamente (por la inclusión del bandoneón más que nada) y me vi obligado a hacer transcripciones y arreglos. Poco a poco me animé a escribir música propia y finalmente terminé dedicando parte de mi actividad a la composición. Estoy totalmente de acuerdo en que la improvisación y creación propia sean implementadas en la educación musical, mínimo como materia opcional. Es una espléndida manera de conocernos a nosotros mismos como músicos.

 

En Emusicarte animamos a todos los músicos a traspasar las fronteras entre músicas, a experimentar, proponer otros formatos de concierto, etc. Como músico formado en la tradición clásica, pero con experiencia en otros circuitos como el jazz, o el tango, ¿crees que en el futuro cada vez habrá menos distancia entre géneros musicales?

 

Pienso que en este momento se están traspasando muchas fronteras. No creo que sea algo nuevo, pero con el fácil acceso que hay hoy en día a la información, por ejemplo vía internet, más gente se está enterando y animando a seguir por sendas menos convencionales. La verdad es que no puedo predecir qué es lo que deparará el futuro pero veo posible que la aceptación y conocimiento que el público tenga por distintos géneros sea mayor. Cada género, ya sea el clásico o géneros populares como el jazz o el tango, tuvieron sus propios rumbos y siguen en desarrollo constante. Pienso que es bueno que exista la fusión y experimentación pero también creo importante que se conserve la esencia cultural de cada género y por eso no veo necesario que haya menos distancia entre géneros, musicalmente hablando. Pueden existir ambas cosas a la vez, la pureza de género y la fusión/experimentación, y esto me parece ideal.

 

 

 

Las nuevas generaciones no están muy interesadas en general por el formato clásico de concierto. Hace poco me comentaba un miembro del Cuarteto Calder, que programar Mozart en EEUU se ha vuelto complicado. ¿Qué soluciones se te ocurren? Por tu experiencia,  ¿es algo más propio de Europa y EEUU o se ve en otros lugares también?

 

La gente está preparada para escuchar lo que le emociona, o lo que ya conoce, y muchas veces es difícil hacer el esfuerzo que requiere apreciar otra música o arte que desconozcan. El exceso de estímulos es un hecho real de las sociedades de hoy en día, en todo sentido, inclusive el cultural. Para apreciar la música de Mozart, por seguir el ejemplo que pusiste, se requiere concentración y entrega por parte del público. Lo mismo es cierto de todos los grandes compositores pero veo más probable que una persona sin conocimientos musicales encuentre más estímulo en Beethoven, Chopin, o Rachmaninov que en Mozart, por tener éstos una mayor diversidad de caracteres dentro de sus obras (siempre hablando desde el punto de vista del no conocedor). ¿Cuál es la fórmula para atraer a más gente? A largo plazo podría decirte la educación temprana, que en mi opinión es lo más importante de todo. A corto plazo, no tengo la respuesta pero ciertamente habría que conceptualizar los conciertos de acuerdo a nuestros tiempos. El precio de no hacerlo podría resultar en no escuchar más a Mozart en EEUU o incluso peor. Algunos artistas lo realizan con propuestas interdisciplinares, otros con estimulantes juegos de luces, hay muchas maneras. Hoy en día proliferan también los ciclos temáticos, antes no necesitabas anunciar más alla del artista y las obras del concierto. No digo que nada de esto sea malo, al contrario, si no hay búsqueda y renovación hay paralización.

 

Háblanos un poco de Perú ¿Cómo es la música allí? ¿Hay una gran división entre música clásica y música popular? ¿Qué papel juega cada una?

 

Hace doce años que vivo fuera y lo que pasa hoy en día en Perú lo sigo ya como extranjero más que como local, así que no te puedo responder muy objetivamente. En la experiencia que yo tuve al vivir ahí, la música clásica y la popular no coincidían mucho en el lado interpretativo, más que nada el interés venía por parte de compositores académicos. La música clásica tenía poca difusión entre la población y su rol podría decir que era mínimo. Hoy en día creo que esto está cambiando positivamente y veo mucha más actividad concertística y agrupaciones clásicas que cuando yo vivía ahí, lo cual me produce una gran alegría.

La música popular Peruana es extremadamente variada y rica, melódica y rítmicamente. Tener tres principales regiones geográficas (costa, sierra y selva) ha permitido el desarrollo de multitud de culturas musicales independientes una de la otra. La guitarra Española y variantes de ella en todos tamaños y colores juegan un papel sumamente importante, como en casi todo Latinoamerica. Soy un amante de la música Peruana y aún me falta infinidad por conocer sobre ella.

 claudio constantini

 

Has viajado y has tocado en lugares muy distintos por todo el mundo. ¿Qué diferencias encuentras en la forma de vivir la música y en el público en los distintos sitios? ¿Qué te ha llamado más la atención?

 

Lo que me llama la atención es la capacidad que la gente tiene de emocionarse por cosas similares, en cualquier parte del mundo. La música es algo muy humano y estimula la conexión entre personas. Por lo general hay una diferencia evidente entre la efusividad del público en un concierto de música popular (muy efusivo) y uno de música clásica (más reservado). En términos generales, algunos países suelen tener un público más efusivo que otros. Pero aún me faltan muchos años de giras y experiencia para determinar tendencias más profundas de lugares específicos.

 

¿Alguna anécdota curiosa en alguno de tus conciertos?

 

Muchas, pero la última fue hace muy poco y muy graciosa. Estaba por terminar un recital y empezaba con la última obra del programa, la Polonesa-Fantasía de Chopin. El recital había ido muy bien y empecé la obra muy inspirado. Al pasar solo unos cuantos compases, me doy cuenta de que en la madera justo por debajo del teclado, había una cucaracha enorme, que además parecía escuchar atentamente… decidí rápidamente actuar como si no estuviera ahí y retomé la concentración sin titubear. La cucaracha se quedó en el mismo lugar, inmóvil, por cerca de un minuto. En algún momento me di cuenta de que no estaba ahí, y no la vi más!

 

 

Estás grabando la integral para piano de Debussy y sacando adelante tu quinteto de jazz TangoJazz, además de tus conciertos por todo el mundo. ¿Cómo te organizas para poder combinar todas tus actividades? ¿Qué otros proyectos tienes para el futuro?

 

La verdad es que hay veces que me cuesta muchísimo organizarme, eso en sí ya es un aprendizaje. Mi tiempo de estudio (los días que puedo estudiar) es muy reducido por lo tanto he aprendido a ser muy eficaz estudiando mis instrumentos. El trabajo de “oficina”: contactar con programadores, hacer publicidad, organizar mi agenda, etc lleva por detrás muchísimo más horas de trabajo, en ese sentido no creo ser muy diferente a muchos concertistas.

Tengo varios proyectos en marcha para el futuro ya sea como solista o en colaboración con grandes músicos con quienes tengo la suerte de trabajar. Este año que se nos viene encima tendré conciertos en países de Europa, Medio Oriente, América del Norte y América Latina. Está en marcha el proyecto de la grabación de la integral para piano de Debussy junto al magnífico sello Españól IBS Classical, un proyecto ambicioso y el cual me convertirá en el primer pianista Latinoamericano en realizarlo; el primer disco salió a la venta ya en Octubre. Soy organizador de dos cursos magistrales de perfeccionamiento pianístico, uno en París y otro en Amberes (Bélgica). Tengo giras planeadas con mi quinteto TangoJazz. Proyectos nuevos con estrellas de la lírica como Erwin Schrott o José Manuel Zapata. Sin duda la variedad de actividades que puedo realizar le dan una gran ventaja a mi carrera profesional.

 

Estupendo.  Por último, ¿Qué consejos le darías a los jóvenes que están estudiando en un centro superior de cara a afrontar su profesión como músicos?


Es difícil aconsejar ya que como individuales cada persona puede necesitar más de una cosa que de otra. En ese sentido veo bueno rodearse de gente (profesores, colegas, compañeros de estudio) que tengan mucho para aportarles en todo sentido, no solo musical. Pienso que el aspecto emocional de formarse para ser músico puede llegar a ser muy descuidado por los propios maestros, quienes tienen más responsabilidad que únicamente enseñarles a ser buenos intérpretes a sus alumnos. A todo artista aconsejo buscar honestidad en todo lo que hacen. No digo renunciar al compromiso, el cual es una herramienta muy necesaria, pero sí aspirar a realizarse como individuo a través de lo que uno hace.

 

¡Muchas gracias! 

Mario Nieto

Soy pianista y musicólogo, coautor y cofundador de Emusicarte. Escribo sobre temas de actualidad musical, intentando dar pie al debate y la reflexión.

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