partitura en ciudad recorte

¿Debemos ser fieles a los compositores?

Hoy vamos a hablar de un tema polémico: la interpretación y la “autenticidad”. ¿Cómo debemos tocar la música del pasado? ¿Son las interpretaciones historicistas más auténticas? ¿La tradición en la que he aprendido se corresponde con la imagen sonora que tenía el compositor?


partitura en la  calle
Minneapolis wall score, de ecv5. Licencia


En respuesta a la última pregunta, en muchas ocasiones no: han cambiado los instrumentos, las salas, el contexto, el gusto, la estética y muchos más aspectos.

 

Desde que me alcanza la memoria, siempre he escuchado las ventajas de usar las ediciones “urtext”: así tocaba exactamente lo que el compositor había escrito. De esta manera no había duda de que estaba muy cerca de hacer una interpretación fiel.

 

Pienso que lo primero que hay que hacer es desmontar el concepto de “fidelidad”. No hay interpretaciones fieles o no fieles. Nadie tiene la verdad absoluta. Simplemente unas puede que se acerquen más a cómo hubiera sonado en su época y otras menos. Pero, ¿realmente importa tanto cómo sonó por entonces?

Conocerlo seguro. Por supuesto que es necesario conocer la tradición en la que hemos crecido y dominarla. Pero me pregunto si sigue siendo interesante tocar de esta manera o corremos el riesgo de convertir nuestras interpretaciones en “piezas de museo”.

A la hora de tocar, hoy, en 2014, tengo dudas de si esta búsqueda de la fidelidad y la autenticidad o el preservar la tradición no lleve a restringir nuestra libertad y nuestra creatividad.

Quién no ha escuchado:

  • No, esa interpretación así no suena a Mozart. 

  • Beethoven no se toca así. 

  • Si cambias los tempos de esa manera se pierde la unidad de la forma. 

  • Ese Bach que haces es demasiado romántico.


Tenemos un modelo sonoro

 

Antes de que el disco se convirtiera en un referente de cómo sonaba la música, existían (y siguen existiendo, aunque ya apenas se utilizan) lo que se conoce como “ediciones prácticas”.

Estas ediciones consistían en añadidos de un intérprete de referencia o pedagogo. De esta manera se clarificaban aspectos interpretativos que con el texto original podían dar lugar a dudas: tempo, articulación, dinámica, fraseo, digitaciones, etc

Como ejemplo de músicos que hicieron ediciones de este tipo tenemos a Schnabel y Arrau para piano o Francescatti para violín.

Poco a poco, a partir de los años 60 y 70, la industria discográfica consiguió llegar con sus grabaciones a la mayorıa de músicos y aficionados. De esta forma se fijó un modelo sonoro que ha influido en nuestra imaginación de cómo debe sonar cierta música, pues hemos crecido con todas estas grabaciones.

Así, las ediciones prácticas perdieron el sentido que habían tenido: este modelo sonoro aportaba mucha más información de lo que podía contener una partitura. Las ediciones Urtext se popularizaron cada vez más. En muchos casos se alababa al intérprete que se situaba en un segundo plano y permitía llegar el mensaje del compositor de la forma más clara.

Esto último fue llevado al extremo desde los años 70 con el movimiento historicista y la búsqueda de la autenticidad. De repente, la cuestión de la interpretación fiel surgió en primer plano pues muchos pensaron que era posible recrear la música con un grado de similitud muy grande a como sonó en vida del compositor, mediante fuentes históricas e instrumentos originales.

Desde hace unos años se ha visto que, a pesar de todo, en la mayoría de los casos el movimiento historicista no deja de ser una estética más. Hoy se habla de que no es posible esta reproducción fiel, si acaso un acercamiento. Aun así, han conseguido crear su marca. Actualmente se sigue viendo el historicismo en cierto modo como el movimiento “bio” por hacer una comparación con la comida. Por otra parte, no cabe duda de que han conseguido dar mucha vida a gran cantidad de música.

 

Interpretaciones en el siglo XIX

 

Cambios de tempo constantes, acordes arpegiados donde no hay indicación, portamentos, ausencia de vibrato…

Todo esto era común en el siglo XIX, es posible que ya conozcas alguna o todas estas prácticas. Pero las cosas pueden ser mucho más extremas de lo que piensas. Como ejemplo cito una reseña de la interpretación de la sinfonía Eroica de Beethoven bajo la batuta de Wagner en 1848:

 

“Nunca habíamos encontrado tal deformación. Nunca se mantiene el mismo tempo durante más de ocho compases, y los sforzati y ritardandi se exageran más o menos como haría cualquier virtuoso moderno de los niveles más bajos cuando interpreta sus fantasías” .

 

Además te dejo un ejemplo para que veas a lo que me refiero:

 

 

Fíjate en los cambios de tempo, y eso que esta grabación es ya de 1914…


Nuestra tradición: neobjetiva

 

Aparecida a partir de la década de 1920, fue reemplazando esa libertad que caracteriza a los intérpretes del s.XIX. Muy influida por Stravinsky, con su idea de “ejecución” sobre “interpretación”, pues según él la música “debía realizarse y nada más”. La interpretación era un “malentendido”. Destaca sobre todo la percepción del intérprete como un medio para comunicar la obra que incluso según Schönberg a veces sería hasta prescindible.

A pesar de la radicalidad de estas ideas es la tradición en la que hemos crecido y la que todavía predomina en la mayoría de auditorios y teatros del mundo. De ella hemos heredado el modelo sonoro del cual hablaba antes. ¡Cuidado con las libertades interpretativas!, puedes faltarle el respeto al compositor o alejarte de la idea que pretendía transmitir… Pero, ¿si él ya no está con nosotros y además tampoco pensó su música así?


Entonces, ¿cómo hay que tocar en el siglo XXI?

 

Como intérprete debes buscar un sello propio. Ello a pesar de las crıticas que puedas recibir. Hay muchos músicos y muy buenos, no queda otra que diferenciarse. Esto puede tener una componente de rebeldıa e incluso de desobediencia. Hace poco en un post dedicado a Paco de Lucía hablábamos de cómo se decıa que al comienzo de su carrera “faltaba al respeto” al flamenco. ¿Crees que hubiera sido el Paco de Lucía que hemos conocido si hubiera hecho caso a las crıticas?

No conozco los detalles de la biografía de Francesco Tristano, pero sus incursiones en la música electrónica seguro que han causado más de un infarto entre sus mentores más conservadores.

 

 

En los Conservatorios recibimos una formación en lo que ha sido la tradición de esta última mitad de siglo, pero tú decides finalmente si quieres quedarte en ella o innovar.

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Una vez desmontados los conceptos de “autenticidad” y “fidelidad” tú decides hasta dónde quieres llegar y tú pones los límites. Recuerda además que estamos en el siglo XXI. Es totalmente legítimo tocar con un acercamiento historicista, así como es muy interesante pensar que nosotros en dos o tres siglos hemos cambiado mucho también, por lo que debería ser igual de legítimo buscar nuevos caminos.

Si no quieres tomar muchos riesgos has de ser consciente que hay miles de músicos que han aprendido en la misma tradición y que tocarán de una forma muy similar a muy buen nivel.

Y tú, ¿qué tipo de intérprete eres?

Mario Nieto

Soy pianista y musicólogo, coautor y cofundador de Emusicarte. Escribo sobre temas de actualidad musical, intentando dar pie al debate y la reflexión.

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8 comments

  1. Laura

    Primero, enhorabuena por el post, y segundo hacer una breve puntualización acerca de lo que dices (y dice mucha gente) sobre la interpretación histórica. He ido a muchísimos cursos y clases de música antigua, conocido a muchos intérpretes de la corriente de la así llamada “interpretación histórica” y actualmente curso estudios en una de las pocas instituciones de enseñanza dedicadas en exclusiva a este movimiento interpretativo. Pues bien, diría que jamás he oído de sus bocas salir las palabras “autenticidad” y “respeto a la partitura”, y diría que ni siquiera “respeto al compositor”, y menos como valores e ideales a seguir. Malcolm Bilson, fortepianista unos de los principales defensores del movimiento “HIP”, llegó a decir en una ocasión algo así como que si Mozart se hubiera tocado siempre en el mismo modelo de Walter durante décadas y décadas diría “¿Y por qué no tocarlo en un Steinway?. Si algo caracteriza a este movimiento, bajo mi punto de vista, es el deseo de innovar, probar nuevas cosas y encontrar algo diferente y más vivo. ¿Quiénes son entonces los intérpretes de museo, los músicos que llevan tocando años y años y años la misma música de la misma manera o los “históricos”?

    • Hola Laura. Gracias por tu comentario!

      Estoy seguro de que tienes razón. Además como digo en el post, desde hace años se acepta que este acercamiento es imposible al 100%. Se puede decir que hoy en día el historicismo lo que pretende es el empleo de instrumentos y criterios interpretativos históricamente informados. Partir con esta base y ya después tomar como cualquier intérprete decisiones musicales de todo tipo, corrígeme si me equivoco.

      De hecho, paradójicamente, las frases que pongo arriba resumidas en “esto deber ser así, según la idea del compositor y no de otra manera” y las ideas de “respeto al compositor” se encuentran mucho más en músicos de la tradición “neoobjetiva”.

      El historicismo le ha aportado una frescura a la música clásica / barroca / antigua, muy importante. Creo además que hoy en día se encuentran muchos más intérpretes abiertos a experimentar en esta corriente que en la tradición que hemos heredado. En parte porque el debate es un elemento mucho más común, más allá de “lo que dice el maestro va a misa y hay que hacerle caso”.

      Un saludo!

  2. David Reyes Henao

    Este articolo es una joya, llevaba mucho tiempo pensando y compartiendo muchas de las ideas que se expresan acá, no solo como interprete sino también como maestro de piano; pienso que la única manera realmente de llegarle al publico con cualquier tipo de música, es siendo un canal, un puente que comunica un mensaje (la composición) pero que necesariamente debe tener una interpretación única, con un estilo propio, siendo además, el resultado de nuestro entorno, aprovechando todas las herramientas que estén a nuestro alcance, tocando y haciendo música que si bien a sido creada por el compositor con un concepto y estética, nunca deberá limitarse bajo conceptos retrógrados.

    • Gracias David, creo que es muy interesante como dices el ver la interpretación como el resultado de nuestro entorno. Además solamente de este modo podremos darle vida a la música y renovarla. Claro que ciertas tradiciones deben mantenerse y soy el primero que lo apoyo. Incluso pienso que en cierto modo el haber interpretaciones en plan “piezas de museo” es también deseable, pero me planteo si no debería ser su importancia mucho menor de la que es actualmente.

  3. Mike Ticona

    con el tema de la interpretacion, me parece que habria que improvisar mas, como se hacia en la epoca, y no solamente tocar las notas escritas. el interprete es esclavo, me parece que quien crea que el interprete es libre tocando las mismas notas, sea el aire o caracter cambiante que le pueda dar, esta alienado con un discurso que han creado en el siglo XX y es artificioso porque siempre las partes se tocaron diferentes en los siglos anteriores.

    • Efectivamente, la improvisación fue una parte muy importante hasta comienzos del siglo XX, donde además se produjo la separación compositor-intérprete, que hasta entonces no había existido de una manera tan marcada.

      Pienso que la improvisación volverá a tener un papel más importante, dado que ofrece una frescura y una vida a la música que difícilmente puede conseguirse de otro modo. Además como decía en la entrada de “El concierto en peligro de extinción”, teniendo a un click de youtube versiones magníficas de ciertas obras, el interés de ir a un concierto a presenciar lo mismo cae. Ahí la improvisación puede tener mucho que decir, así como otras propuestas.

  4. Pla

    Enhorabuena por el artículo Mario. Hay tantas veces que olvidamos cuál es la función más bonita de la música y nos dejamos llevar por directrices, recomendaciones, determinados criterios… que no hacen más que desvirtuar el placer de una obra de arte. Hace tiempo, escuchaba con un amigo el Lamento della ninfa de Monteverdi, interpretado por Natalie Dessay de una forma excesivamente dramática (se acercaba más a la interpretación de un aria belcantista que al barroco temprano). Mi amigo la criticó en exceso. Los radicalmente historicistas del barroco aceptan aquello que no se aleje en exceso de la forma de cantar de la Kirkby y otras tantas. Mientras él profundizaba en su discurso y solidificaba sus argumentos, mi boca estaba cerrada, mis vellos de punta, y mi mente pensaba “pues a mí me gusta…”
    Un saludo Mario, y felicitaciones por tu estupendo blog.

    • Hola Pla!

      Esto es precisamente a lo que me refiero. Si somos conscientes de lo que hacemos, conocemos las diferentes tradiciones y elegimos, ¿qué problema hay en ello? ¿Por qué el argumento “a mí me gusta así” no puede ser válido? Es muy posible que de esa manera sea además más auténtico en el sentido de que esté alineado con tu forma de entenderlo y de esta manera lo comuniques de una forma más atractiva. Esto no quita que evidentemente muchas indicaciones de los compositores están puestas por algo y en la mayoría de las ocasiones muy sabiamente. Pero pienso que ni siquiera esto último debe ser tomado a rajatabla. Además, hay muchos casos donde incluso las propias fuentes se contradicen…

      Gracias por tu comentario!

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