sara agueda recorte

Entrevistando a Sara Águeda: música y teatro

Inauguramos la sección de entrevistas con Sara Águeda, arpista especialista en música antigua y con una extensa trayectoria en el mundo teatral. Podéis conocer más sobre ella en http://www.saraagueda.com o en http://www.emusicarte.es/sara-agueda-martin

sara agueda con arpa

Hablamos con ella de música, de teatro, del público y de la educación musical entre otros temas:


Hola Sara, empezamos con tus inicios, ¿qué te hizo escoger el arpa como instrumento? ¿alguien en tu familia es músico?

 

No tengo ni idea. En mi familia no había nadie que tocara un instrumento musical. Un día me levanté y dije:

– Papas, ¡quiero tocar el arpa!

Como seguí un tiempo empeñada, ellos encontraron una academia cerca de casa donde casualmente daban clase de arpa y donde casualmente trabajo ahora.

 

Desde muy temprano empezaste a trabajar en el mundo del teatro ¿Cómo ha sido tu experiencia y qué te ha aportado como músico? ¿Crees que los músicos deberíamos mezclarnos más con el mundo teatral?


Empecé en la CNTC (Compañía Nacional de Teatro Clásico) con 20 años. Para mí fue algo muy extraño porque entré en un mundo en el que no conocía absolutamente nada, no sabía a quién me tenía que dirigir para preguntar las dudas, no sabía para qué había tanto personal allí: utileros, apuntador, maquinistas, sastrería, maquillaje, director, ayudante de dirección, escenógrafo, diseñador de luces, regidor…

 

Todo comenzó por una sustitución y acabaron siendo 8 años en los que he aprendido mucho del arte de la escena. Desde entonces pienso que hay muchos errores en cómo se plantea el espectáculo dentro del mundo de la música. De hecho creo que no se tiene ni siquiera conciencia de que lo que los músicos hacemos es un espectáculo. Cuando vas a ver a la ONE, cada instrumentista sale al escenario de forma desordenada, unos entran otros salen, otros repasan pasajes… Y todo esto ¡delante del público! no hay una conciencia de espectáculo global, ni una energía fuera donde todos se dispongan a salir a la vez a hacer algo común.

 

En los conservatorios te enseñan la técnica, a tocar “correctamente” obras, pero el espectáculo comienza desde que pones un pie en el escenario y te diriges al instrumento. Entonces notas la energía de la gente que está allí.

 

Creo que debemos de ser muy conscientes de qué es lo que queremos hacer con la música, qué queremos expresar; desde mi punto de vista hay dos puntos fundamentales que se tienen que tener en cuenta:

 

1- Por qué y para qué, fue escrita la obra que interpretamos, cuál fue su contexto original y que motivos tuvo el compositor para escribirla.

 

2- Cómo hemos interiorizado nosotros la obra para hacer que nuestra interpretación lleve también nuestra esencia y pongamos esa parte de emoción que hace que todas las interpretaciones de una misma obra sean diferentes.

 

El teatro se plantea siempre el porqué de las cosas y cada actor hace un proceso interno de creación y exploración hacia lo que quiere expresar con un texto.

 

De la misma manera que creo que el mundo del teatro nos debe nutrir, también pienso lo contrario, la disciplina y la precisión técnica que nosotros tenemos es su punto débil.

 

sara agueda detras del arpa


Más tarde decidiste interesarte por el mundo de la “música antigua” ¿Que te hizo querer profundizar en él?

 

Mi primer contacto con la música antigua comenzó en el teatro. Como arpista debo decir que llevaba muy mal contar compases en la orquesta sinfónica, me sentía siempre desplazada del conjunto, un instrumento que se oye poco y que tiene generalmente pocos pasajes, yo me sentía fuera completamente del engranaje que construye una obra.

 

Evidentemente hay obras para orquesta sinfónica que son absolutamente maravillosas y con las que se disfruta muchísimo, pero no es la tónica habitual. Por tanto el hecho de poder hacer bajo continuo y poder tocar siempre, poder acompañar la voz y los instrumentos solistas, y a la vez improvisar despertó en mí un interés muy grande. Por fin podía tocar una obra de principio a fin y además podía crear cosas nuevas cada vez que la tocase.

 

Todo esto se juntó con la inmensa suerte de conocer a Nuria Llopis que fue mi maestra de Arpa de dos órdenes y mi obsesión me llevó a la ESMUC para dar clases con la gran Mara Galassi. Ambas han sido muy generosas conmigo y me han entregado todo lo que han estudiado durante años. Con las dos he tenido esa sensación de tener un verdadero Maestro que pasa las barreras de la enseñanza lectiva ordinaria y las limitadas horas de clase.

 

En la ESMUC, el centro donde estudiaste, se reúne gente de muchas disciplinas ¿Has tenido experiencias con músicos de flamenco, jazz o músicas del mundo? ¿Qué has aprendido de ellos?

 

Es una de las cosas que más me gustó de la ESMUC, tener contacto con todas las disciplinas. Para mí el jazz y el flamenco fueron un gran descubrimiento porque son mundos que tienen mucho que ver con la música antigua, sobre todo por el carácter improvisativo. La manera de sentir y de expresar del flamenco me enamoró, y tuve la gran suerte de conocer a grandes músicos con los que compartí muchas sensaciones y con los que sigo en contacto y nos retroalimentamos continuamente.


Hablando de Centros Educativos, has estado en la universidad y en dos Conservatorios Superiores. ¿Piensas que la enseñanza que recibimos nos prepara para lo que nos encontramos al terminar? ¿Cómo ha sido tu experiencia en los distintos centros donde has estudiado?

 

Todas las experiencias has sido muy buenas y positivas. Mi paso por la universidad fue genial para construir una filosofía, para determinar qué caminos hay en la vida y me dio el soporte que necesitaba para sentirme libre y tener la capacidad de elegir siempre un camino en el que pudiera desarrollar todo lo que me hace vibrar.

 

El paso por los diferentes conservatorios ha sido maravilloso no tanto por todo lo que he aprendido sino por toda la gente que me he encontrado en el camino, grandes compañeros y amigos con los que comparto a día de hoy todo lo que hago, con los que sigo aprendiendo. Me parece imposible avanzar en mi proceso creativo sin compartir las cosas con ellos, para mí son el mejor de los maestros y la mejor escuela.


Has dado conciertos en muchos países en Europa y América. ¿Encuentras diferente el modo en que se vive la música de unos países a otros y su importancia? ¿Qué diferencias has encontrado? ¿Qué cosas podemos aprender de otros lugares?

 

América del sur es fascinante, el nivel de cultura es altísimo y admiran y aprecian la música y el arte de una manera muy emocionante.

 

Europa, tiene tradición de cultura, en Portugal son melancólicos, en Francia son tímidos pero muy entregados, en Italia pasionales y en España hay fuego y mucho arte, más de lo que pensamos.

 

Desgraciadamente la clase política mediocre que tenemos nos lo está poniendo muy difícil no nos deja volar y tira nuestro trabajo por tierra. Desde mi punto de vista es como poner una bomba al acueducto de Segovia o hacer de la Catedral de Sevilla un centro comercial. Es triste, vergonzoso y deprimente. Creo que los españoles tenemos mucho que ofrecer a Europa y al mundo, y creo que hay mucho arte aquí, pero nos quieren cortar las alas.


Hoy en día muy pocos músicos pueden vivir de su actividad concertística. Tú has conseguido poder hacerlo ¿cuál piensas que ha sido la clave para ello?

Yo de momento me mantengo en pie. La llave creo que es siempre el buen hacer, ser responsable con el trabajo, respetuoso con los compañeros y siempre dar para que las cosas fluyan y salgan bien. Evidentemente también es suerte, es estar en el momento y lugar adecuado pero sobre todo creo que lo más importante es el respeto a la profesión.

 

Es verdad que las arpas históricas son unos instrumentos muy específicos y esa exclusividad hace que las opciones de trabajo sean mayores. También hay un trabajo muy importante que es el de gestionar tu vida profesional que no se enseña en ningún conservatorio y es una carrera de fondo, me refiero a realizar proyectos, contactar con teatros, centros culturales, ciclos de conciertos… tarea muy ardua pero necesaria para poder funcionar.

 

¿Qué proyectos tienes a corto y medio plazo?

 

A día de hoy participo con numerosos grupos de música antigua de España como La Ritirata, Capilla Jerónimo de Carrión, Música Ficta, Sphera Antiqua, Música Liberata, Nova Lux, Camerata Ibérica, Capella de Ministrers, Cantoría Hispánica…

 

Uno de los proyectos que más me gustan en el que estoy participando ahora es “Capella Sanctae Crucis”. Se trata de un grupo portugués que reside en Lyon y que está rescatando el patrimonio musical de la Catedral Santa Cruz de Coimbra. Es una música maravillosa que no había sido transcrita y tiene una riqueza enorme.

 

Mis proyectos personales son dos programas como solista uno con el arpa de dos órdenes “Demostración de arpa de dos órdenes” y otro con el arpa doppia “Un viaggio a Napoli”. Mi propio grupo llamado “Luz y Norte” con un tenor y una violagambista, una compañía de ópera WorkinGOpera y un espectáculo con una actriz llamado “Amor, mentira de poetas”. Aparte de estos proyectos tengo dúos con numerosos cantantes e instrumentistas. Y siempre hay algún proyecto cociéndose a fuego lento.

sara agueda tocando


Además de en teatros y auditorios has tocado en muchos otros espacios. ¿Qué diferencias encuentras entre unos y otros en cuanto a la relación con el público? ¿Crees que los auditorios siguen siendo espacios adecuados donde interpretar y escuchar música en el siglo XXI?

 

La verdad es que lo que más me interesa no es el espacio sino la disposición tanto del intérprete como del público a la hora de recibir el concierto. Evidentemente hay sitios que por la acústica y por las condiciones son más cómodos para tocar que otros, pero he estado en sitios espectaculares con un público muy frío y en otros sitios con muy pocos medios que ha sido fascinante la respuesta de la gente.

 

Creo que según qué sitios el público necesita más información para lograr entender lo que hacemos, hay un miedo general a dar información de lo que se hace, de que el intérprete hable o explique un poco qué es lo que el público va a escuchar. Pienso que en muchas ocasiones es muy práctico y se consigue un clima muy bonito en el que hay un verdadero feedback con el público.

 

También creo que nosotros como intérpretes somos muy responsables de la reacción del público, es muy fácil decir “hoy el público está dibujado”, pero pocas veces te preguntas por qué. Yo cuando lo hago, creo que es en un 90% error nuestro: por no haber sabido crear el espacio para que la gente disfrute o por no haber dado la información necesaria para que el público entienda lo que hacemos. Ya que en las escuelas no se enseña a apreciar y valorar la música, lo tenemos que hacer nosotros.


Hace poco tocaste en Lavapiés con uno de tus grupos. ¿Cómo fue la experiencia y cómo surgió?

 

En Lavapiés he tocado muchas veces y he participado en proyectos teatrales de muchos amigos. Me pidieron hace unos meses ambientar “los poemas del amor oscuro” de Federico García Lorca, y la verdad esque me apetecía salir un poco de lo que normalmente hacía- Así, decidí improvisar en función de la temática y las imágenes visuales que me inspiraba cada poema y al final me dispuse a cantar un bolero de Machín acompañándome con el arpa doppia.  ¡La respuesta del público fue espectacular!


En nuestro blog escribimos muchas entradas sobre los cambios que debe haber en nuestra actividad para acercarla al público. ¿Cómo enfocas este tema dentro de tu actividad concertística? ¿Con qué tipo de público te encuentras en tus conciertos?

 

Acercar la música al público actual y despertar su interés creo que es una de nuestras prioridades como intérpretes.

 

Nosotros nos subimos al escenario con un objetivo, nos disponemos a ofrecer al público algo en lo que creemos, o al menos así debería ser. Creo que a día de hoy hay mucha distancia entre el intérprete y el espectador, creo que ambos mundos podrían viajar juntos y volar si realmente conociéramos más el uno del otro.

 

No creo que haya tantísimos tipos de público, lo que hace que cada situación sea diferente es el espacio social e incluso político en el que se desarrollan todas estas actuaciones. Hay espacios que condicionan la escucha porque se les ha otorgado un poder, una “importancia”, una tradición… Me refiero evidentemente a los auditorios nacionales y teatros principales de cada ciudad, en todos ellos subyace un tinte político y de jerarquías sociales. Yo como intérprete no puedo negar que no me guste actuar en estos espacios, la acústica y las condiciones es muy buena, son salas con gran capacidad, pero son los sitios con los que más me cuesta conectar con el público.

 

En cambio disfruto muchísimo en conciertos de pequeños festivales, centros culturales, pequeñas iglesias, donde la gente acude a ellos  porque es la actividad propuesta para esa mañana o esa tarde y el público acude muchas veces sin saber muy bien qué es lo que van a escuchar. Yo disfruto enormemente porque me permito la licencia de explicar y contextualizar mi trabajo y dependiendo de los sitios me atrevo a hacer cosas que nunca haría en otro tipo de contextos.


Acaban de quitar la música de la educación primaria relegándola a una simple optativa. ¿Crees que podemos contrarrestar de algún modo este ataque a la enseñanza musical?

 

Esto es un debate largo y delicado. Quitar la música de la educación es un error gravísimo, pero también he de decir que la enseñanza musical actual en los colegios tampoco tiene la fórmula adecuada para que los alumnos construyan un buen conocimiento de la cultura musical y un interés latente en ella. Ahí lo dejo.

 

Y por último ¿Qué recomendarías a un estudiante de 18 años que acaba de entrar en el Conservatorio Superior?


La música no es sólo interpretar una partitura de la forma correcta y sin fallos de notas, es expresión, es creatividad, es haber interiorizado un estilo determinado con su contexto histórico, es ARTE. Por tanto creo que los estudiantes tienen que tener siempre la mirada despierta en todas las manifestaciones artísticas que les rodean, todas ellas pueden nutrir nuestra manera de interpretar y construyen una esencia propia y personal en cada uno que creo que es lo más bello de nuestra profesión.

A día de hoy me dedico a la música antigua y cada semana intento acudir al menos a tres actividades artísticas (conciertos, teatro, exposiciones…). El contacto con todas las artes hace que siempre me plantee estar en continuo movimiento.

 

Mario Nieto

Soy pianista y musicólogo, coautor y cofundador de Emusicarte. Escribo sobre temas de actualidad musical, intentando dar pie al debate y la reflexión.

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2 comments

  1. Pingback: Sara Águeda, arpista y artista | Pablo, la música en Siana

  2. bayuaji

    how to be a student at this university?

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