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Festival de música contemporánea Darmstadt 2014

 

Este verano ha tenido lugar la 47 edición del curso de verano de música en Darmstadt, al que han asistido dos excompañeros compositores del Conservatorio Superior de Música de Aragón: Alberto Arroyo y Carolina Cerezo. Este curso fue fundado en 1946 por Wolfgang Steinecke en la ciudad alemana de Darmstadt y es uno de los más importantes a nivel mundial. Entre las grandes figuras que han pasado por ahí se encuentran Boulez, Adorno, Cage, Francesconi, Berio o Messiaen. En este post charlaremos con Alberto Arroyo acerca de esta edición de 2014 para conocer un poco mejor lo que él mismo describe como La Meca de la música contemporánea.

 

Inauguración del curso de verano en Darmstadt

Inauguración del curso de verano en Darmstadt 2012 (Derechos http://www.internationales-musikinstitut.de/en/summer-course/archive2012.html)

 

¿Qué es el Festival de Darmstadt hoy en día?

 

Es un espacio donde durante dos semanas se da una actividad enorme en torno a la música nueva. Desde estrenos de autores jóvenes y consagrados, clases de composición, de instrumento, de canto y de cámara, seminarios y charlas en torno a compositores hasta temáticas como la electrónica, el video-arte, la improvisación, los DJ´s, el teatro musical,  política, gestión musical, estética, etc. En esta edición uno de los pilares era G. Scelsi; el otro las obras donde el espacio cobra una dimensión importante.

 

¿Qué te ha llevado a asistir esta edición?

 

Es una oportunidad magnífica para vivir en primera persona los estrenos que se dan fuera de España, las discusiones y estéticas que a veces no llegan a nuestro país y, ante todo, diría que se trata de una gran familia musical donde, independientemente de la estética o nacionalidad, todos se sienten involucrados y partícipes.

 

Cuéntanos un poco acerca del viaje: fechas, alojamiento, día a día…

 

El curso comienza el día 2-3 de agosto y finaliza el 15-16. Hay albergues, pisos y residencias para todos los estudiantes, pero se llenan rápidamente. La inmensa actividad de conciertos, clases, charlas y demás durante dos semanas es agotadora; digamos que el ritmo es tan intenso que uno pierde la noción del tiempo, y sólo cuando termina uno vuelve a encontrarse de golpe con el “mundo real”. Es un gran cambio fruto de la intensidad del Festival.

 

alberto-arroyo-y-brian-ferneyhough

Alberto Arroyo y Brian Ferneyhough en el festival de Darmstadt 2014

 

Te veo bien acompañado 😉 ¿Qué esperabas ver y qué has visto por allá?

 

Llegué con los ojos y los oídos abiertos esperando recibir cualquier propuesta. He conocido compositores e intérpretes de todo el globo y planteamientos musicales de todo tipo: completamente distintos a los míos y totalmente cercanos a lo que trabajo actualmente.

Es apasionante descubrir cómo creadores que trabajan a miles de kilómetros son sensibles a los mismos aspectos que a los de uno mismo. No es de extrañar la apuesta por la creación más reciente y por las distintas estéticas que se discuten hoy en día viendo al director del festival, Thomas Schäfer, llevar traje y deportivas.

Además es muy emocionante ver cómo muchos de los compositores han pasado por el Conservatorio de Zaragoza dando masterclasses: Lachenmann, Aperghis, Yukiko, Lars Mlekusch, Murail (próximamente), etc.

 

¡Parece que algunas modas Suecas van llegando a centroeuropa! Aquí he llegado a ver un compositor muy reconocido saliendo a dirigir su concierto en un traje de lentejuelas verdes… Por cierto, ¿en qué estás trabajando ahora?

 

En estos momentos estoy ideando una obra que sigue la línea de otras que he trabajado, que parte precisamente del déjà-vu. En este caso trato de profundizar y enriquecer las posibilidades de lo que yo llamo el músico real y el virtual. Es una convivencia entre música en vivo tocada por instrumentistas reales y música pregrabada en audio-vídeo y proyectada en una pantalla. Memoria y percepción se confunden y nos invitan a reflexionar.

 

¿En qué ha cambiado el Festival con respecto a la imagen histórica que tiene?

 

Desconozco qué imagen histórica tiene; por allí han pasado Cage, Ligeti, Nono, Ferneyhough, Kurtág, Messiaen, Feldman y un largo etc. que representa la variedad de estilos y pensamientos musicales tan enriquecedora que ha tenido el s. XX. Es normal, por otro lado, parte del desconocimiento o los prejuicios derivados de enfrentamientos estéticos que algunos puedan tener; cualquiera que revise la historia del Festival puede ver a C. Halffter presentando sus obras hace varias décadas o al propio M. Kagel exponiendo su pensamiento en los 60. Darmstadt no es la fortaleza del serialismo integral ni una dictadura estética sino un espacio donde la variedad de pensamiento forma parte de su ADN.

 

Desgraciadamente Darmstadt tiene una imagen histórica de dictadura estética (no explícita, claro). También por ahí pasó Henze o Dutilleux, y no son los referentes de esa escuela. Por otra parte Ligeti, Cage y muchos otros no duraron mucho por allá. Partiendo de que Boulez ya dijo que Carter era el único compositor americano que le interesaba, no creo que Feldman fuera a marcar tendencia. No obstante todo esto sucedió hace 50 años con Boulez a la cabeza del festival. ¿Ha cambiado en este aspecto?

 

Es posible que en algunos países sí exista una imagen histórica concreta; no se habla de ello sin embargo con los compositores compañeros que conocí de Rusia, Francia, Australia, Canadá, México, Suiza y un largo etc. Si uno revisa los profesores y compositores invitados se verá cómo edición tras edición repiten varios artistas de pensamiento y estética diferente. Reducir la historia del Festival a una dictadura estética sería algo parecido a sostener que la historia de Alemania consiste en el nazismo, o que la tonalidad se simplifica a tónica-dominante; digamos que la sombra de un pensamiento puede ser muy larga, pero eso no significa que sea la única; se dejan de lado matices y una riqueza que forman parte del ADN del Festival.

 

Hoy en día, quizá producto de un mundo en constante interrelación y comunicación, es posible que se haya enfatizado aún más la idea de diversidad. Es la suma de los distintos pensamientos musicales junto a la constante mejora y puesta al día la seña de identidad del Festival. Se trata de vivir la música desde la música, desde dentro, y no desde la periferia o desde el desconocimiento de qué se crea y se propone en el resto de Europa. Es una especie de meca musical que todo creador debe experimentar.

 

¿Qué estéticas mayoritarias has encontrado, si hay alguna predominante?

 

Creo que la variedad y diversidad de propuestas ha sido tan enorme que es imposible defender que existe una estética o escuela dominante. Desde J. Kreidler, R. Cendo hasta M. Andre, el mundo de los DJ´s, el techno, L. Nono, G. Aperghis, hasta las charlas sobre música iraní, todo ha contribuido a construir ese gran crisol musical que desde hace muchos años es el Festival de Darmstadt.

 

Audioguide – Short Cut por Johannes Kreidler

 

Retrouvailles – G. Aperghis. Esta obra fue interpretada en el Festival por un percusionista español, Juanjo Llopico. 

 

¿Cómo fue eso del DJ’s y el techno?, vi algo parecido aquí en el Magnet Festival 2013 en Våra, el compositor Mattias Petersson junto con George Kentros (violín).

 

Lo mejor es vivirlo, pero uno puede echar un vistazo al artista Jorge Sánchez-Chiong. Uno de los conciertos de Konex más interesantes fue precisamente el que el propio Jorge Sánchez-Chiong dio como DJ junto al saxofonista Lars Mlekusch. Como señaló Lachenmann y Vargas Llosa, hay que tener cuidado con confundir arte con espectáculo.

 

¿Se ha hablado sobre la eterna discusión del acercamiento de la música al nuevo público?

 

Desde mi experiencia la discusión ha sido prácticamente inexistente. En algunos casos el debate que algunos consideran eterno está más que superado; de hecho, varios participantes han quedado fuera del festival debido al alto número de solicitudes que tiene Darmstadt.

Recuerdo conciertos donde parte del público se tuvo que quedar fuera porque había demasiada demanda de entradas; otra de las tardes se realizó un concierto en una de las plazas de la ciudad, al aire libre, y se llenó de ciudadanos. Como decía Schumann de la armonía: “no le tengas miedo, ella te sonreirá si tú le sonríes a ella”.

 

Bueno, pero alguien puede pensar: Festival de música + ambiente de 100% músicos = las salas se llenan. Estuve en un festival de música contemporánea en Piteå habiendo un lleno absoluto en algunos conciertos, y sólo asistimos los que participábamos directamente. ¿Sabes si esas obras que se representaban llenan igualmente otras salas de concierto fuera del festival?

 

Pienso por ejemplo en el Festival Mixtur de Barcelona; allí encuentras a familias, niños, adultos y ancianos de la ciudad que asisten a conciertos durante varios días hasta las 12 ó 1 de la noche.

 

Para entender de verdad el debate en torno al divorcio público-artista uno puede pensar en Ortega y Gasset y su ensayo La deshumanización del arte. Ahí se encuentran explicadas de forma excepcional las razones y el origen del debate en cuestión. En resumen, cuando las obras literarias, teatrales o pictóricas decimonónicas empezaron a dejar de hablar de la sociedad y buscaron nuevos medios de expresión, digamos que el público dejó de verse reflejado en las historias veristas del Naturalismo, el Realismo o la pintura figurativa.

 

Ortega explica que, como parte del público no se reconoce en las nuevas obras a las que se enfrenta, no entiende, y como no entiende critica. Ahí encontramos el origen del famoso divorcio; culpar a los artistas que buscaron en la Abstracción de comienzos de siglo una nueva vía de expresión es cargarse a Kandinsky, a los Futuristas, a Stravinsky, a Varèse y a tantos otros. Entender que se agotó una manera de expresarse y que los creadores buscaban con inquietud otras vías de desarrollo de su pensamiento es tan loable como comprender que los excesos ornamentales, contrapuntísticos y armónicos del Barroco dieron paso natural al otro lado del péndulo, el Clasicismo. La historia del arte es precisamente ese péndulo que se mueve de un lado a otro; se trata de vaciar lo que se ha llenado y volver a llenar con otro contenido. Ese cambio se ha desarrollado más o menos lentamente en el arte europeo, lo que ocurre es que recientemente los cambios son tan rápidos que no podemos ver un punto exacto del péndulo; digamos que hoy en día el péndulo gira tanto y tan rápido que al final no apreciamos dónde se encuentra.

 

En resumen, culpar a los artistas que tuvieron el coraje de iniciar nuevos modos de expresión sería tan injusto como cargar toda la responsabilidad en el público. Como dijo mi profesor de armonía hablando de la historia de la estética, “La tonalidad murió de indigestión”, y es natural asumirlo y entender que no hace falta culpar a nadie por ello. En este mundo cabemos todos, lo único que hace falta es tratar de crear obras sinceras, profundas y ricas e invitar a quien sea sensible a ellas a disfrutarlas, sin prejuicios, sin odios, sin traumas, sin excusas.

 

Completamente de acuerdo, sólo una breve puntualización, y es que la música rechazada por el público a la que se refiere Ortega y Gasset es la de Debussy y Stravinsky, compositores muy rápidamente aceptados en años posteriores. No siendo así con el resto de compositores con quienes realmente empezó el problema de dar la espalda al público, o viceversa, y que llega hasta nuestros días. Pero ese es otro debate mucho más amplio.

 

En Darmstadt no se pierde demasiado el tiempo en lamerse la heridas y sí en intentar mejorar un festival potente; las charlas y debates hablan sobre temáticas concretas que enriquecen la visión sobre la música y el mundo, y procuran apartarse de las lágrimas de cocodrilo que a algunos aún les preocupa; la propia Gubaidulina dijo hace no mucho sobre la música nueva que los que la forman constituyen una pequeña gran familia; ayudémonos entre nosotros. En palabras de I. Calvino: “hacerlo durar y darle espacio”.

 

¿Sobre qué se charla y qué debates se producen?

 

Sobre cuestiones concretas de todo tipo: financiación de la música nueva, sobre estética, sobre la escucha, la “Nueva Generación” y el Conceptualismo, etc. El programa de esta edición puede verse aquí y las charlas y debates en este otro enlace.

 

charla en darmstadt

Charla de M. Andre sobre los “(Kompositorischen) Zwischenräumen”. Su pensamiento musical teorizado

 

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Lachenmann en un ensayo abierto de su segundo cuarteto de cuerda en el que habla de cómo compone con acordes de Sol mayor pero pensando en la escucha y en cómo se enriquece sin caer en lo fácil.

 

Cuarteto para cuerda nº2 – Reigen seliger Geister”, 1989- de Helmut Lachenmann

 

¿Alguna voz crítica por allá?

 

La crítica, la discusión, el debate y la mejora son parte de las señas de identidad de Centroeuropa. Varias de las charlas programadas enfrentaban, por decirlo de algún modo, a aquellos que defendían el “Nuevo conceptualismo” (Kreidler, Lehmann, etc.) frente a la abstracción “clásica” de la música.

 

Otro de los seminarios trataba sobre gestión y financiación musical donde diferentes puntos de vista eran expuestos continuamente. El público, en todas esas charlas, siempre se animaba a preguntar y a debatir sobre los temas puestos sobre la mesa. Existe un gran respeto por lo que piensa y propone el otro; la cultura, al fin y al cabo, es la enemiga de los prejuicios y de las mentes cerradas.

 

He visto que el título de una de las charlas era “Cuanto más se subvenciona el arte, peor” (“The More Art is Supported, the Worse It Is for It”). ¿Qué se dijo y discutió?

 

Sin querer extenderme mucho, la posición dominante de los creadores que ofrecieron la charla defendía una financiación pública de la creación actual. Cuando se meten de por medio encargos, soporte privado y demás, se pierde la democracia y la diversidad.

 

La pregunta que surgió es precisamente si el hecho de ganar en diversidad e igualdad significa una pérdida de calidad musical. Esto condujo a la siguiente pregunta: ¿se puede apreciar y escuchar la calidad de una obra de estreno?

 

¿Alguna actividad más que consideres importante resaltar?

 

Sï, existe un espacio dentro del festival llamado OpenSpace. Se trata de una iniciativa estupenda en la que cualquier participante puede proponer una temática para exponer y ser escuchado. Allí hemos visto ensayos de compositores jóvenes, estudiantes, instrumentistas y también creadores consagrados (Billone entre otros), charlas sobre música y política, presentación de músicas de regiones muy concretas del mundo y un largo etc.

 

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Partitura de un compositor que escribió para el grupo de percusiones que dirigió Christian Dierstein.

 

Supongo que habrá venido gente de todas partes del mundo. ¿Con cuántos países diferentes te encontraste?

 

Este año sólo contando con el alumnado el número de nacionalidades rondaba las 50. Esto refleja, una vez más, la enorme diversidad que caracteriza al Festival y el enriquecimiento que supone para todo aquel que participa.

 

He conocido a compositores israelíes, australianos, mexicanos, rusos, franceses, chinos, canadienses, sudafricanos, suizos, argentinos, etc. que me han aportado su visión y su propuesta particular y que me ha enriquecido enormemente. Uno de los compañeros australianos con los que trabajé, por ejemplo, ideó las AudioScores, algo así como una partitura que es sonora en lugar de visual -nos podemos hacer una idea visitando el apartado Emulation 4 en http://www.mitchellmollison.com/works/

 

Otro de los compositores jóvenes que me sorprendió fue Andrés Nuño, un chico mexicano que escribió una obra para guitarra tocada con diapasón.

 

 

¿Muchos españoles por ahí?

 

Pocos compositores españoles (sobran dedos de las manos para contarlos), pero intérpretes con un muy buen nivel y muy involucrados.

 

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Muy pocos españoles se vieron este año por el festival.

 

¿Por qué recomendarías asistir al festival de 2016?

 

Es paso obligado para cualquier músico que de verdad esté comprometido con la música nueva. Es un espacio donde se vive in situ la creación más nueva, donde se fermenta el verdadero intercambio de estéticas y propuestas musicales; allí todo el mundo que participa tiene algo que decir, ya sea sobre la improvisación con DJ´s o sobre la música iraní; las discusiones, propuestas y estéticas que se fraguan y evolucionan y que a veces a otros países, por alguna extraña razón, no llegan, son necesarios para cualquiera que quiera vivir de lleno la música nueva. Además, existe una librería con cientos de CDs y partituras que difícilmente se pueden encontrar en otros sitios, y mucho más cuando vemos cómo en algunos países se cierran discográficas (Diverdi) y editoriales (Éditions musicales Européens).

 

 

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Sesión de improovisación con Jorge Sánchez-Chiong y Thomas Wagner Sommer

 

Puede ser cierto aquello que decía el compositor H. Parra, y es que “parece que los Pirineos hacen de barrera e impiden que a España lleguen ciertas cosas”. Además muchos de mis compañeros coinciden en que es un espacio donde es fácil que llegue la inspiración; allí pueden surgir las mejores ideas y, por qué no, el nacimiento de un nuevo ensemble

 

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PARK ensemble

 

¿Continuáis manteniendo contacto con otros compositores que asistieron?

 

Sí, especialmente con mis compañeros de Dresde.

 

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Compañeros de la escuela de Dresde poniendo una nota del 1 al 15 a cada obra de cada concierto. Una curiosa tradición que se repite cada año en Darmstadt, así como en el festival de Donaueschigen.

 

 

¿Asistirás a la próxima edición del festival?

 

Si nada me lo impide, no veo por qué no.

 

Nos veremos por allá entonces 🙂

 

***

 

Hasta aquí la charla con Alberto Arroyo, que espero que haya servido para animar a otros compositores a asistir en la próxima edición de 2016. Hoy en día con la cantidad de conexiones muy económicas que hay a toda Europa, no hay excusa para no planear allá las vacaciones. Bromas aparte, pienso que como bien ha dicho Alberto, es un lugar clave donde acudir si se participa activamente en la nueva música. Una muy buena oportunidad para contaminarse de otras culturas y abrir fronteras estéticas en nosotros mismos.

Unos meses antes del próximo festival, desde el Blog de Emusicarte crearemos un punto de encuentro para realizar el viaje todo aquel que esté interesado, con los mejores vuelos y alojamiento.

 

 

Más información:

Web oficial del Festival donde encontrar los archivos del programa, las charlas y demás.

Canal de YouTube

Canal de SoundCloud

Podcast de charlas y lecturas

Ismael Palacio

Compositor nacido en Zaragoza y residente en Lund, donde estudio un máster en composición con Luca Francesconi. Programador web y cofundador de Emusicarte.

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