Bombilla con corazón

Lo que nunca te han contado sobre el emprendimiento

Emprender está de moda. Como seguramente habrás escuchado ya en más de una ocasión, los paradigmas sociales y la cultura del trabajo están cambiando drásticamente de hace unos años a aquí. Cuando antes normalmente se buscaban puestos de trabajo en empresas privadas, oposiciones de música o puestos en una orquesta ahora se habla de emprender, de marca personal, proactividad, marketing, etc… Como todo en la vida, cada elección en el modo de vida tiene unas ventajas y unos inconvenientes (que muchas veces se obvian). Aquí, y bajo mi experiencia personal en el emprendimiento, te voy a explicar claramente el lado positivo y negativo de este amplio y complicado mundo (y me voy a mojar un poco…).

 

Bombilla con corazón

 

Gracias al emprendimiento se pueden realizar muchas y grandes cosas en la vida, como por ejemplo:

 

  • Mejorar la calidad de vida.
  • Empeorarla.
  • Tener más oportunidades.
  • Perder otras muchas.
  • Ser mejor que los demás y sobresalir.
  • Ser peor que muchos otros.
  • Tener mucho dinero.
  • Perderlo todo.
  • Asegurarse una jubilación en el futuro.
  • No tener nada cuando se llegue a viejo.

 

Y muchas otras cosas…

 

Cada uno tendrá unas razones diferentes por las que quiera emprender. Seguramente todas coincidirán con los puntos impares de la lista anterior, pero no es oro todo lo que reluce, y el hecho de ser emprendedor conlleva muchos riesgos que por desgracia no se muestran con claridad a la gente.

Para influir lo menos posible en tu lectura de las ventajas y desventajas, las voy a listar a continuación y luego expondré mi opinión personal sobre todo esto. Empiezo con las desventajas, así dejamos lo mejor para el final.

 

Desventajas

Se trabaja mucho

Cuando trabajas por cuenta ajena tienes un horario en el que seguramente trabajarás bastante, pero sólo tendrás que hacer una función. Cuando estás por cuenta propia la cosa cambia: tú eres el que tiene que hacer prácticamente todo (o eso o pagar a otras personas para que lo hagan). Las jornadas laborales te ocuparán prácticamente todo el día, desde que te levantes hasta que te acuestes, llevándote el trabajo a la cama.

No tienes garantías de éxito

Nadie te asegura que montando tu propia empresa o emprendiendo tu propio proyecto vayas a ver billetes verdes nada más empezar. De hecho el 80% de las empresas fracasa y menos del 5% de los emprendedores aguanta 5 años. Ah, y cuanta más gente emprende, más bajas son las probabilidades de triunfar.

Debes ser polivalente

Hayas estudiado lo que hayas estudiado, seguramente te habrán enseñado a hacer una sola cosa. En el caso de los músicos, nos enseñan a tocar un instrumento, a componer, a investigar, pero nada más allá. En un mundo emprendedor altamente competitivo, nuestro querido título servirá más para decorar nuestra habitación que para demostrar lo que valemos. Lo importante es ser flexible, polivalente, saber de muchas cosas y tener unas habilidades sociales sobresalientes. Cuando sólo se sabe hacer muy bien una cosa, es mejor trabajar para otros.

Te aíslas

Quizás pensarás que el ser un emprendedor de éxito te asegura el relacionarte y conocer  mucha gente, y es cierto, pero en el fondo y a la larga sólo son apariencias que no hacen sentir realizado a una persona. Si bien es cierto que conocerás mucha gente, no tendrás tiempo para trabajar esas relaciones interpersonales, y simplemente serás un nexo más, un punto dentro del gran mecanismo conocido más por sus logros profesionales que por los personales. El no tener tiempo físico para cultivar las relaciones desembocará inevitablemente en un aislamiento más y más pronunciado bajo el espejismo de una cada vez mayor popularidad.

Ventajas

Tú eres tu propio jefe

¿Quién no ha tenido problemas o pequeños roces con el jefe? El sueño de mucha gente yes no tener que rendir cuentas a nadie y hacer lo que uno crea más conveniente. No obstante, cuando llevas tu propia empresa, siento comunicarte que tus jefes serán todavía más estrictos e implacables: tus clientes. Aún así, esa mítica imagen del jefe dando órdenes desde su cómodo sillón del despacho se borrará para siempre.

Trabajas en lo que te gusta

Muchas veces, por desgracia, se trabaja por necesidad. No hay otra opción. Si tienes la suerte de poder emprender un negocio, es más probable que lo hagas porque realmente te gusta, convirtiendo el trabajo en un modo de vida en sí mismo.

Puedes trabajar desde casa

Esta ventaja, como todas en realidad, tiene dos caras: si bien es cierto que cuando no tienes jefes y trabajas para ti mismo eres tú quien elige el sitio desde el que trabajar, eso se puede convertir en algo contraproducente: tu casa será el trabajo y pasarás mucho más tiempo ahí, llegando un momento en el que te cueste separar la vida “de hogar” con la vida laboral.

Tú mismo te pones el horario y las vacaciones

El no tener una hora fija cuando levantarte, hacer los descansos cuando quieras, irte de vacaciones en pleno febrero o tomarte un lunes de relax, son unas razones muy fuertes para querer emprender. No obstante ya sabes, eso puede suponer un fuerte descontrol horario en el que termines viéndote a las 2 de la mañana delante de facturas o del ordenador sin poder dormir.

No hay límites de sueldo

Cuando tú manejas tu propio negocio no tienes que rendir cuentas a nadie de qué sueldo te pones. Aquí no existe el salario mínimo y tú eres la única persona que se pone los límites. Pero al igual que no hay un límite por arriba, tampoco lo hay por abajo, pudiendo tener mes a mes un sueldo negativo bastante importante. Pero bueno, mira el lado positivo, podrías ganar decenas de miles de euros al mes.

 

Ahora seguramente tendrás una voz interna que te esté diciendo: “pero oye, si incluso las ventajas, vistas desde otra perspectiva, son incluso peores que las desventajas. ¿Realmente merece la pena? ¡Dime algo positivo y sólo positivo, por favor!”. Vale, aquí va: Lucha por lo que quieres, cualquiera puede llegar donde se propone, nada es imposible, cada día hay nuevos millonarios en el que uno de ellos puedes ser tú, los límites están sólo en la mente, puedes ser el dueño de tu vida y obtener una muy buena independencia económica. ¿Contento? 🙂

¿El emprendimiento es para ti?

El perfil del emprendedor es claro: proactivo, con buena imagen, ambicioso, relaciones públicas, seguro de sí mismo, asertivo, con visión de futuro, … ¿Eso quiere decir que si no eres alguna o ninguna de estas cosas no vas a poder emprender? Ni mucho menos. Yo mismo no me categorizo en algunas de las características enumeradas, y quizás me cueste más que a otras personas, pero no se debe renunciar a lo que uno es sino adaptar tus actividades a aquello que eres. El hacer debe ser una consecuencia del ser, y no al revés. Parece un pequeño detalle sin importancia pero es una de las claves para conocer lo que quieres hacer.

¿Entonces qué se puede hacer? ¿Por dónde empiezo? Primero ten claro si realmente quieres emprender porque te gusta o porque se supone que hay que hacerlo y está de moda. Busca tus puntos fuertes y tus puntos débiles, compáralos y busca una actividad que te llene y no te suponga un esfuerzo el ponerte a ella. Luego, intenta buscar vías de realización de esa actividad de la forma más optimizada posible en base a lo que mejor y peor se te da. Adáptate a lo que eres, confecciona un plan de acción basado en tus posibilidades, y no busques más allá; no intentes hacer cosas que no puedes o que no te gustan. Tampoco te quedes en la más absoluta comodidad, porque entonces es mucho más probable que comience a haber una carencia de ambición. Es necesario exigirse objetivos reales difíciles y que supongan un reto. Es así como se avanza (en el caso que se vea el avance y el progreso como algo positivo). Imagínate que los compositores escribiéramos cosas muy fáciles para los instrumentistas: ¿se hubiera desarrollado la técnica de los instrumentos tanto como hasta ahora? El ser humano con lo fácil se vuelve vago en todos los ámbitos de la vida.

 

Mi opinión sobre el ser emprendedor y el trabajo

No pretendo sentar cátedra sobre el emprendimiento y el trabajo, ya que cada persona lo percibe de manera diferente. Mi opinión en rasgos generales es positiva, ya que mi objetivo no es triunfar ni fracasar, sino hacer exactamente lo que me gusta. No obstante el mundo emprendedor es altamente competitivo, especialmente para un músico que ha crecido quizás bajo unos valores más humanísticos.

Esta competitividad exige una serie de habilidades muy diversas, como la visión de futuro, conocimientos de economía, funcionamiento de la sociedad, nuevas tecnologías, marca personal, márketing digital y analógico, etc… Sin querer extenderme, comentaré que todo tiene un doble filo, y el márketing no podía ser la excepción: si se quiere sobresalir individualmente (ser emprendedor), se tienen que buscar recursos para ello, y dado que cada vez hay más saturación del mercado, se echa mano a soluciones cada vez más exageradas para captar la atención. El título de este post está elegido pensando en esto (seguro que no es la primera vez que lees un título parecido): “lo que nunca te han contado sobre emprender”. Técnicamente es verdad, esto no lo has leído ni escuchado nunca, pero no tiene otro objetivo que enganchar, gritar entre los miles de titulares que lees al día para que llame la atención y leas. un ejercicio de márketing en toda regla. Y bajo esos cientos de ejercicios de márketing se pueden esconder peligrosamente contenidos y trabajos que no están a la altura. Quizás éste lo es, ¡puedes comentar más abajo y decir lo que piensas! 🙂

Por otra parte, y hablando más en términos de sociedad, pienso que el trabajo nos hace esclavos y que somos una civilización suficientemente desarrollada como para no trabajar tanto. ¿Para qué trabajamos? ¿Para hacernos valer? ¿Si no trabajáramos no valdríamos nada? Sí, claro que valdríamos, pero no en esta sociedad. Pienso que mi tiempo es demasiado valioso como para dárselo a alguien que me dé órdenes, pero también pienso que tengo la suerte de poder pensar así. No quiero rendir cuentas a nadie, sino buscar recursos allá fuera ayudándome de mis habilidades. Hay dinero de sobra en el mundo, mucho más del que nos imaginamos; sólamente hay que pulsar la tecla correcta para encontrarlo. Y para eso no hace falta trabajar, sino pensar.

Pero hay algo mucho más allá de todos estos pensamientos que al fin y al cabo son completamente subjetivos, y es la estructura de la sociedad que se forma con este tipo de trabajo. ¿Dónde se concentra el foco mundial emprendedor? Exacto, en Estados Unidos, concretamente en Silicon Valley, California. Para no hacer este post eterno, sobra decir que EE.UU. es el modelo del liberalismo económico y de la individualidad social, y eso se refleja en cómo ven el trabajo. El ser uno su propio jefe, el emprender, demuestra un aislamiento frente al resto de personas, que puede ser positivo o negativo, pero ya siembra una semilla que puede germinar en forma de neoliberalismo en el cual las personas valen tanto como riqueza generan. Quizás habrá ahora otra voz interior que diga “bueno, pero eso del darwinismo económico es lo mejor para el desarrollo. Tú mismo has dicho antes que es necesario un alto nivel general para mejorar”. Desde luego, pero ¿qué es mejorar? ¿pensarías así si no tuvieras recursos para pagarte un seguro médico privado? (porque el liberalismo es hacia lo que tiende, la eliminación de la cobertura social y la minimización del papel del estado) ¿todavía piensas así habiendo “disfrutado” de los servicios gratuitos de nuestro sistema de salud? Con una sociedad en el que mucha gente tendiera hacia el emprendimiento individual se daría demasiado poder a lo particular en detrimento de lo social. Y no te engañes: el interés particular no es el mismo que el general.

Y de nuevo la voz interior: “pero en España hay no sé cuántos millones de autónomos y pymes que generan riqueza”. Totalmente de acuerdo, pero montar una tienda de ropa, una franquicia o una floristería no es emprender. Emprender es detectar una necesidad y llevar a cabo los movimientos necesarios para cubrirla, trabajando para uno mismo sin horarios ni otro tipo de obligaciones de un asalariado. En cierta manera, no obstante, puede decirse que una persona que monta uno de esos negocios comparte características y aspiraciones comunes a un emprendedor, pero la esencia y el desarrollo de la actividad son completamente diferentes. El emprendimiento es un nuevo viaje; salir a la aventura sin saber dónde está el horizonte (con un buen mapa, eso sí); dejar volar la imaginación para aplicar soluciones creativas a problemas nuevos o viejos; ser consciente de que puede existir otro modelo paralelo al laboral actual.

Con todo esto, si estás pensando en emprender, no quiero desanimarte, sino poner negro sobre blanco lo que hay. ¿Algún consejo? Mario ya habló en este blog sobre algunas claves para emprender en música. El emprendimiento tiene muchas cosas positivas, pero no es un fin en sí mismo sino un medio para conseguir algo. Es posible mediante la ética revertir estos valores actuales en el mundo emprendedor, aunque realmente es difícil, dadas las contradicciones entre lo social y lo individual.

 

Mi experiencia en el emprendimiento

Antes de meterme de lleno con esto, me formé, tanto por mi cuenta como en diferentes cursos y foros de emprendedores. He visto multitud de personas con proyectos muy diferentes. Algunos han salido adelante y muchos otros se han quedado por el camino. Me autoincluyo en algunos de ellos. He hablado con bastantes personas que se dedican de pleno al mundo emprendedor, tanto inversores como formadores. Mi opinión y experiencia está dividida: si bien es cierto que hay gente que realmente sí que se preocupa por lo que haces, hay otra que sólo ve al emprendedor como un elemento comercial y monetario, especialmente representantes de bancos (normal). A veces da la impresión de que los emprendedores son un activo más de inversión con el que se puede hacer dinero, y ofrecen ayudarte económicamente a cambio de rentabilidad. De ahí que mi filosofía sea la de Lean Startup: aprovechar al máximo los recursos de los que se dispone y evitar en la medida de lo posible pedir créditos a entidades privadas.

Mucho cuidado también con los cursos de formación y derivados: no es por pensar mal, pero muchas veces da la impresión de que se realizan cursos con fondos públicos en los que el objetivo principal es “dar el curso” (y de paso intentar hacer negocio con bancos, todo presentado de una forma muy optimista). No digo que sea lo usual, pero con la fiebre emprendedora se ha creado una especie de religión en la que muchas personas pueden sentirse atraídas por esos discursos motivadores y profundamente inspiradores.

No todos los proyectos que desarrollo son de música, de hecho algunos no tienen absolutamente nada que ver. Esto me ha permitido poder hacer realmente lo que quería en cada momento, transformando en trabajo mis propias inquietudes y aficiones. He  adquirido multitud de diferentes conocimientos de otros campos los cuales he aplicado a mi propia vida personal. No obstante, la composición sigue siendo mi prioridad principal y lo que realmente me llena.

Cada proyecto que he llevado a cabo es único y diferente, por lo que los modos de actuación deben estar adaptados a ellos. Algunos de ellos son:

  • todoproblemas.com: una red social para personas con problemas personales. Está en mantenimiento y todavía no está oficialmente lanzada ya que busco psicólogos que quieran colaborar (de forma remunerada, claro).
  • miium.com: un proyecto en el que transformo nombres de personas en música (lo que hemos venido haciendo los compositores desde hace cientos de años jeje). Esa composición la pongo en tarjetas, peluches y cajas de música. Lo que me lleva a la siguiente web…
  • cajasmusicales.com: además de transformar nombres en música y ponerlas en cajitas de música, el valor añadido de este proyecto se encuentra en que puedo personalizar una caja musical con cualquier melodía que se quiera en un mecanismo de cilindro. Normalmente no se pueden personalizar este tipo de mecanismos, y si se quiere una melodía personalizada en una caja de música se debe usar un mecanismo que funciona con tarjetas perforadas que hay que introducir cada vez que se termina la canción. Un engorro, vamos. Lo que hago es precisamente permitir la personalización de los mecanismos musicales clásicos, por lo que tendrás tu melodía que sonará continuamente mientras gires la manivela de la cajita.
  • arreglosmusicales.net: este proyecto en realidad lo hice en una tarde, pero no deja de ser una ventana a internet para conseguir ponerme en contacto con personas que quieran un arreglo musical, y por lo tanto buscar oportunidades de trabajo.

Por ahora, en los pocos años que llevo intentando vivir bajo estas guías, he experimentado multitud de situaciones tanto buenas como malas. En general podría decir que todo este tiempo ha sido en rasgos generales positivo: he hecho sólo lo que me gustaba, no he perdido dinero en malas inversiones, he optimizado al máximo el poco dinero que he invertido en todos mis proyectos, he conocido gente y he aprendido muchas cosas. Por ejemplo, recuerdo uno de mis momentos de inflexión en el emprendimiento: cuando conocí a Mario, coautor de este blog y cofundador de Emusicarte. Por aquellos tiempos, estaba inmerso en un proyecto que, ahora con la perspectiva del tiempo y la experiencia, estaba abocado al más absoluto de los fracasos. Comencé a trabajar con Mario en lo que es ahora Emusicarte, y fue él el que me hizo ponerme las pilas en cuanto a formación en estrategia y negocios. Redirigimos todo el proyecto y le dimos un giro de 180º. Me acuerdo cómo empecé a devorar libros y a tomarme mucho más en serio y con ilusión este proyecto. Por contra, a veces he sentido que prácticamente no tenía ningún tipo de vida social, he trabajado mucho, he cambiado ritmos de sueño y ha sido la primera vez que he sentido estrés.

 

Ahora me gustaría realmente saber tu opinión sobre todo esto y conocer tu experiencia si ya eres emprendedor. Un poco más abajo encontrarás un espacio para añadir cualquier comentario; te lo agradeceré no sólo yo, sino muchos más lectores 😉 ¡Gracias!

Ismael Palacio

Compositor nacido en Zaragoza y residente en Lund, donde estudio un máster en composición con Luca Francesconi. Programador web y cofundador de Emusicarte.

Deja una respuesta

*

3 comments

  1. Alberto

    Muy completo post, y que resume muy bien tanto la cara luminosa como la cara oscura del emprendimiento. Como aporte constructivo, diría que podrías haberte extendido más en tu experiencia personal, ahondando con más detalles. Siempre es muy ilustrativo el conocer a fondo las vivencias del autor de un artículo así, con ejemplos numerosos y de primera mano.

    De todos modos, felicidades por la entrada, la veo muy equilibrada y sobre todo, no es el típico texto”vendehumos” tan de moda sobre el mundo emprendedor que estamos acostumbrados a ver desde hace pocos años.

    A seguir con este nivel!

    • Bueno, te he hecho un poco de caso porque la verdad es que sí que quedaba un poco corta mi experiencia personal jeje. Estoy acostumbrado a vendehumos, se ven desde lejos y no me gustan nada!! Hay que ser realistas, y todavía más con temas de los que dependen la ilusión de las personas. No todo el mundo tiene que emprender. ¡Y no deben! ¿Qué sería de nosotros como sociedad si todo el mundo emprendiera? Insostenible. Lo que sí es cierto es que ha cambiado el paradigma de trabajo con la irrupción de la generación Z. Lo veremos en unos añitos, tiempo al tiempo…

      Un saludo y gracias por el comentario, Alberto!! 😉

  2. EzequielSalman

    Estimado creador del Blog, quiero agradecerte la buena voluntad y capacidad de emprender este espacio de conocimiento y debate. Mi nombre es EzequielSalman, soy un cantante lírico, actor de teatro musical y compositor. Hoy en día la crisis del sistema lo primero que limita es la inversión cultural y lo primero que desarrolla en el caso de haber inversión, es el show business, es el producto ya aprobado como exitoso a vistas de que este sea el diamante que genere el éxito. Éxito, es también una definición que según el entretenimiento nos lleva entonces a la mayoría de los artistas a sentirnos excluidos y mediocres, y aclaro porque. Siento en mi humilde opinión que el constante concepto a corto plazo de llegar a la meta, junto con la idea de que si los demás no nos reconocen, carecemos de lo fundamental, esta equivocado. Siento que lo músicos y artistas en general, necesitamos construir identidad y voz propia e intentar a pesar de necesitar el mercado, sostener la línea propia, ya no sólo estética, sino ideológica. Hay que hacer negocio y hay que vender para vivir, pero el placer de este trabajo creo que esta en el ser auténtico hacia los demás y desde la esencia, saldrá un aspecto creativo mucho más enriquecedor.
    Aún aquellos que hagan la academia en conservatorio, si quieres ser concertista, pues tocar a determinado autor de la forma más diferente y auténtica posible, aun siendo el autor la identidad visible.
    Las manos artísticas no deben ser solo repetiras de arte, sino constantemente creativas.
    Un Cordial Saludo,
    Espero sabemos en contacto.
    Ezequiel Salman
    http://www.ezequielsalman.com

Next ArticleNuevos proyectos y aires distintos