open air klassik

Un macro concierto… ¿de clásica?

El sábado estuve en Núrenberg,  Alemania, presenciando un concierto que presentaba esta imagen, a 30 minutos de comenzar:
open air klassik nürnberg
¿Es un concierto de pop/rock de un festival de verano? ¿Es un festival de música electrónica? No, ¡es un concierto de música clásica!
Esta última semana hemos discutido en nuestro #DebateDeLaSemana sobre si la música clásica sigue siendo elitista o no. Lo que está claro es que en este concierto en concreto, no había dudas de la intención: acercar la música clásica a todo el mundo.

Estos conciertos se celebran varias veces en verano todos los años, congregando en una gran explanada a las afueras de la ciudad a 50.000 personas, muchas de ellas venidas especialmente para la ocasión. Excepto los Proms en Londres, no se me ocurre ningún otro evento de música clásica que atraiga a un número tan alto de personas.

Con tanta gente es obvio que el propio sonido de la orquesta no basta para llegar a todo el público. Por ello se disponen alrededor del parque altavoces que amplifican el sonido de la orquesta. La sensación es extraña: sabes que están tocando en vivo a unos cientos de metros más adelante, pero te sientes como escuchando una grabación. La calidad del sonido es muy buena en cualquier caso.

Música clásica para todos

 

La gente que acude ya sabe a lo que va, pues se lleva celebrando desde el año 2000, con mucho éxito a lo largo de todos estos años. La mayoría van muy bien preparados: llevan sillas, hamacas, pequeñas banquetas, esterillas y toallas donde sentarse. Muchos llevan también su propia comida y bebida. Incluso algunos instalan una mesa de pícnic entera con velas, como los que tenía yo enfrente.

 

El público está formado por gente de todo tipo: familias, amigos, gente mayor, gente joven, turistas, locales, etc. Es interesante sobre todo ver que hay muchos grupos de jóvenes entre 20 y 40 años que se acercan a divertirse, beber unas cervezas y escuchar el concierto.

 

Interacción con el público

 

Desde el primer momento ya te das cuenta de que no es un concierto de música clásica al uso, donde estás sentado sin poder levantarte, en silencio y aplaudes en momentos concretos. Todo lo contrario: puedes hablar, levantarte, comer y beber, etc.

 

Un presentador conducía el hilo del concierto desde el principio hasta el final. Primero nos dio la bienvenida y durante el concierto fue presentando las obras que se tocaban, con algún dato histórico, pero de una forma muy amena. También hizo alguna broma y consiguió que el público participara. A continuación te muestro una pequeña lista de cómo:

 

    • Nos invitó a saludar a toda la orquesta, especialmente a los que estábamos en las últimas “filas”.
    • Nos hizo repetir algunas frases en italiano: “Simona e una prima donna” (refiriéndose a la cantante). La verdad es que a los alemanes no se les dan muy bien los idiomas del sur, pero se lo pasaban en grande poniendo acento italiano.
    • Presentó también a la concertino y al director, que se levantaron a saludarnos.
    • Nos enseñó una pequeña coreografía para hacer de pie que teníamos que practicar durante el descanso y pusimos en práctica en la última propina.
    • Se repartieron unos fósforos, que se encendieron en una de las últimas obras, como si de un concierto de pop/rock con mecheros ondeantes se tratara. Este es el aspecto que tenía el concierto en ese momento:

     

    open air klassik fósforos

    Un formato distinto de concierto: una experiencia única

     

    ¿Por qué tienen tanto éxito conciertos como este? Podemos pensar que porque en Alemania la gente tiene más cultura y se interesa más por la música clásica. Pero por mi experiencia en Centroeuropa, no me parece que sea esta la razón: la música clásica tiene también aquí el gran reto de crear un público nuevo para el futuro y en los auditorios y teatros se ve poco más o menos la misma tendencia que en España y otros lugares.

     

    Si examinamos detenidamente el formato de concierto, resulta ser algo totalmente distinto al formato habitual. En este caso no era la energía del directo (la mayoría apenas veíamos el escenario, que estaba a unos cientos de metros de nosotros). Tampoco la música en sí que se escuchaba (el programa consistió en una sucesión de oberturas operísticas y arias de ópera desde el barroco hasta Puccini). Más bien fue la experiencia entera desde el principio hasta el final:

     

    • Concierto en un parque con buen tiempo durante un bonito atardecer.
    • Posibilidad de comer y beber.
    • Te puedes levantar en cualquier momento.
    • Puedes hablar, puesto que mediante la amplificación el volumen es alto y no molestas a nadie.
    • Puedes interaccionar y participar durante el concierto.. Aparte de lo ya mencionado, en el programa había una “obra a elegir”: se tenía la posibilidad de elegir entre tres obras distintas, que se votaban por internet: las oberturas del “Barbero de Sevilla”, “La italiana en Argel” y de “La urraca ladrona”. ¡Ganó la primera!

     

    Como ves, estaba todo planeado al detalle para sacarle el máximo partido, que el público se lo pasara lo mejor posible y que tuviera la posibilidad de participar de distintas formas en el propio concierto.

     

    Un marketing perfecto para la orquesta y para la música clásica

     

    ¿Te imaginas el poder de difusión que tienen 50.000 personas utilizando sus móviles para grabar vídeos y enviar fotos a través de Social Media? Ya lo dijo David Peralta en su blog: ¡“No apague su móvil, por favor!”

     

    La entrada al concierto era gratuita, pero fuimos muchos los que tras pasar una tarde-noche tan agradable nos acercamos a dar una donación. Por 4€ te daban un pin con forma de pájaro muy bonito. Hay gente que los colecciona, pues todos los años tienen colores distintos. La verdad es que son graciosos:
    Klassik open air pin

     

    Con tanta gente viendo el concierto, aunque no todo el mundo colabore, bien se puede financiar gran parte del concierto con donaciones de este tipo. Incluso aunque no bastara para ello (tienen también dos patrocinadores, uno de ellos un banco), para la Sinfónica de Núrenberg es un marketing perfecto: estás llegando a mucha gente que de otra forma sería muy difícil ver en una sala de conciertos al uso.

     

    Ahora la pregunta es: ¿cuántas personas de las que había allí irán durante la temporada al auditorio a escuchar algún concierto? Esto es el reto más importante: si este es un concierto único, por el tipo de experiencia que ofrece, ¿hasta qué punto puede alguien esperar repetir esa experiencia en un concierto de auditorio, donde las reglas son otras: el formato tradicional?

     

    En cualquier caso, ¡bravo por esta iniciativa! Si te ha gustado ¡compártelo! Quizás de esta forma llegue a quien tenga en su mano poder organizar algo así en España.

     

    ¿Y tú, has estado en conciertos similares? ¿Cómo ha sido la experiencia?

    Mario Nieto

    Soy pianista y musicólogo, coautor y cofundador de Emusicarte. Escribo sobre temas de actualidad musical, intentando dar pie al debate y la reflexión.

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