Mensaje de Sciarrino

Salvatore Sciarrino en el festival New Directions

A finales de Mayo asistí al festival New Directions de música contemporánea en Piteå, Suecia, como parte de uno de los proyectos que nos asignan anualmente en el conservatorio. Este año el compositor invitado fue Salvatore Sciarrino, uno de los compositores más relevantes a nivel europeo en el siglo XX, por lo que fue una oportunidad increíble de conocerlo y de explorar nuevos puntos de vista.

 

Mensaje de Sciarrino en una columna

 

Piteå es una pequeña ciudad al norte de Suecia, a 1300 kilómetros de donde vivo, Lund. Es una de las cuatro ciudades que posee un conservatorio de música superior, junto con Malmö, Gotemburgo y Estocolmo, y donde se encuentra además el Studio Acusticum, el auditorio más moderno de Europa.

 

Piteå

Piteå sobre las 23h

 

El festival duró 3 días y agrupó conciertos mayoritariamente de compositores escandinavos. Además, dos alumnos de composición de cada conservatorio de Suecia (8 en total) estuvimos 3 días antes para asistir a un taller con Sciarrino y Quartetto Prometeo. Cada estudiante había compuesto una pequeña obra para cuarteto de cuerda que sería estrenada en el transcurso del festival.

 

Una de las cosas que me chocó del conservatorio de Piteå fue que ahí se estudia jazz, rock y producción, a parte de clásica. Además en el Studio Acusticum tienen lugar conciertos de todo tipo de estilos, con gran éxito entre la población.

 

Todos juntos en el Studium Acusticum

Salvatore Sciarrino, Quartetto Prometeo y estudiantes de composición.

 

Día 1. Lunes 19 de Mayo de 2014 – Taller

 

Después de un madrugón y de andar durante 25 minutos desde el hotel, llegamos finalmente al Studio Acusticum, un pequeño pero imponente edificio en medio del campo. Nos reunimos a las 10 de la mañana los 8 estudiantes junto con Jan Sanström, profesor de composición en Piteå, el cuarteto Prometeo y Sciarrino. Nos correspondía a cada uno media hora de tiempo con el cuarteto, en forma de taller. Recibimos mucho feedback por parte de los instrumentistas, que nos explicaban maneras alternativas de escribir lo que queríamos expresar para que el resultado fuera más efectivo.

 

Studio Acusticum de lejos

Llegando al Studio Acusticum

 

Día 2. Martes 20 – Taller

 

Comenzamos el taller a la misma hora que el día anterior. La diferencia fue que después de cada interpretación, Sciarrino comentaba cada obra con el compositor. A mi me pidió que explicara un poco mi música y ya está, y a mis compañeros lo mismo. Ya. Da igual, no pasa nada, Suecia tiene dinero para traer al mismísimo Beethoven si hiciera falta, pero supongo que el objetivo es que los músicos que están aprovechando su sistema educativo aprendan.

 

Éstas son las dos mini piezas que llevé:

 

 

Día 3. Miércoles 21 – Concierto

 

Un día antes del comienzo oficial del festival hicimos un concierto de todas nuestras piezas. Después de eso nos sentamos todos en unos sillones para charlar un rato. Sciarrino empezó hablando de sistemas y proporciones en la música, haciendo referencia a un libro sobre fractales del que nos contó una curiosa historia:

 

Un amigo matemático me dejó el libro de Mandelbrot The Fractal Geometry of Nature. Pensaba que al tratar de matemáticas no iba a ser capaz de entenderlo, pero mi sorpresa fue que en 2 semanas ya me lo había leído, y había entendido además el concepto de las fractales. Esto es porque el pensamiento musical está muy unido a este campo, y son conceptos que los compositores usamos, macro y micro estructura. El mundo real está hecho de fractales, desde los animales, plantas, hasta el universo: la macro realidad, los planetas y las estrellas, giran alrededor de otros cuerpos más grandes según unas proporciones, y éstas son iguales en la micro realidad, en los electrones que giran alrededor de los átomos; funciona de la misma manera. Lo curioso es que el libro ese se lo dejé a un amigo ingeniero que me lo devolvió al cabo de 2 meses diciendo que no era capaz de pasar de las primeras páginas porque no lo entendía.

 

Bueno, me tuve que poner en contacto con dos amigos, un físico y un matemático. Al matemático le pregunté acerca de las fractales y me comentó que el concepto básico es muy fácil de entender, pero que luego se puede complicar todo lo que se quiera. Aún así en general no es un campo hiper complicado. Para un matemático, claro. Ese concepto que en 2 semanas había entendido me temo que sería lo que todo el mundo conoce de las fractales, y que él mismo comentó (de lo único que habló): que una micro parte de un todo tiene las mismas proporciones que su macro estructura. Lo que el ingeniero no fue capaz de entender serían todas las implicaciones matemáticas que ello conllevaba y los conceptos teóricos más avanzados.

 

Luego le pregunté al físico acerca de la correspondencia entre universo y nano realidad. Me dijo que es un concepto erróneo básico que mucha gente atribuye por desconocimiento. En primer lugar las proporciones no son ni remotamente parecidas; en segundo lugar las leyes físicas que imperan en esas dos realidades son diferentes: para el universo usamos la física tradicional y para el mundo atómico usamos la física cuántica; en tercer lugar la idea de que los electrones son bolitas que giran alrededor de un núcleo también es falso: esa es una imagen sencilla para que nos imaginemos cómo son los átomos, pero no tiene nada que ver con lo que en realidad es.

 

Encima de una mesa teníamos su ópera Quaderno di Strada, así que aproveché para preguntarle acerca de las cuestiones armónicas, ya que me resultaba interesante conocer qué procesos armónicos podían ser usados en una música tan estática (aunque en líneas generales su música es muy horizontal, el hecho de que use sonidos temperados y definidos querrá decir que tienen un peso significativo a fin de cuentas).

 

La conversación fue más o menos así:

 

Ismael Palacio – ¿Cómo concibes la armonía en tu música?

Salvatore Sciarrino – ¿Armonía? Bueno, yo no pienso en armonía. Cada instrumento tiene diferentes armónicos que definen su timbre, [… 5 minutos hablando sobre armónicos].

I.P. – Pero volviendo al tema de la armonía, se piense o no en ella, está ahí. ¿Cómo distribuyes verticalmente las notas? ¿Qué peso le das a la armonía y cómo distribuyes las fuerzas que ella misma implica?

S.S. – Tienes que cambiar ese concepto que tienes, yo no compongo música tonal.

I.P. – Ya lo sé, con “armonía” me refiero a la disposición vertical de notas, sea tonal o no tonal, simplemente la disposición. Por ejemplo, aquí (abriendo una página en la que se veía un acorde vertical claro), ¿qué proceso has seguido para su construcción?

S.S.- Cambia de página y busca un glissando realizado por 3 instrumentos. Aquí da igual las notas de partida y de llegada, esto es un gesto, por lo que la armonía aquí me importa poco.

I.P. – Sí, ya sé que en un glissando poco importa las notas que se realicen entre medio, pero aquí (volviendo a la otra página), ¿por qué usas esas notas y no otras?

S.S. – Cambiando a la otra página de los glissandi. Esque aquí la armonía da igual, por lo tanto no pienso en cuestiones armónicas como lo haces tú.

I.P. – Volviendo a la otra página (risas de mis compañeros). Pero en este acorde, ¿dan igual las notas que lo componen? ¿podrían ser otras?

S.S. – Esque eso es un gesto, y actúa de resonancia para el resto de instrumentos.

I.P. – Ya veo que es un gesto y que actúa de resonancia, eso es una cuestión secundaria. Por ejemplo, este “do” que hace el violín ¿por qué es un “do” y no un “mi bemol”? ¿Cómo piensas cada nota?

S.S. – Bueno, eso es porque me gusta que sea así.

I.P. – Vale. (¿Ves como no era tan difícil? No me voy a rasgar las vestiduras porque no se use un férreo sistema de composición ni haya “nada” más allá de las notas, tengo la mente abierta).

 

Después de esta conversación en la que me quedé más o menos igual que estaba, probé suerte preguntándole por otros parámetros.

 

I.P. – Según lo que nos has comentado acerca de la construcción de tu música, que tomas pequeños motivos y los vas repitiendo con pequeñas modificaciones a lo largo del tiempo incluyendo amplios silencios entre medio, ¿qué concepto tienes del silencio? ¿relacionas tu música de algún modo con la de Morton Feldman?

S.S. – No, para nada. Mi música es completamente diferente a la de Feldman. Yo uso pequeños motivos en cada instrumento que se van repitiendo, incluyendo siempre variaciones. Nunca son repeticiones exactas.

I.P. – Por eso digo, que Feldman también construye sus obras con pequeños motivos que se van repitiendo a lo largo del tiempo, con largos silencios,  lo que hace que el resultado sonoro a veces sea parecido.

S.S. – Pero yo uso el timbre y la textura para marcar puntos estructurales en mis obras.

I.P. – Feldman también.

S.S. – Bueno, la verdad es que no conozco muy bien la música de Feldman, pero somos diferentes.

I.P. – […] Y acerca del silencio, ¿cómo lo tratas? ¿Qué peso tiene en tu música?

S.S. – Los silencios los pongo cuando siento que hay que ponerlos.

 

No pasa nada, ¿quién conoce Morton Feldman si no cuatro frikis de conservatorio? Estadounidenses, eso sí. Los europeos nos preocupamos por cosas mucho más intelectuales.

 

Ya por último, pensé que quizás era mejor preguntar por algo más general, así que le planteé lo mismo que me planteo yo antes de empezar cualquier composición: Qué peso se le da a cada uno de los parámetros, qué valor personal tienen tanto el ritmo, melodía, timbre, armonía, dinámicas, etc…, cómo se relacionan entre sí y cómo se crea el discurso musical mediante la modificación de esos elementos. No recuerdo literalmente lo que me dijo, pero me dio una brevísima respuesta que no tenía nada que ver con todo eso que le preguntaba, así que lo dejé estar.

 

Llegado este punto no creo que le apeteciera seguir hablando de eso, pero esque soy del tipo de personas que pone todo en duda, sea quien sea. Veo a veces tanto miedo a preguntar… ¡si no pasa nada! La vanguardia (de la sociedad, los jóvenes) está para cuestionar la tradición, ¿o no?.

 

Mirando partituras

 

Día 4. Jueves 22 – Primer día del Festival New Directions

 

El festival abrió con una conferencia presidida por Salvatore Sciarrino en la que sólo habló del texto de su ópera Quaderno di Strada (2003). Es una pena que no hablara de música, le podéis echar un vistazo a través de este enlace. A continuación escribo la transcripción de los últimos 10 minutos en los que habló un poco sobre arte:

 

Quiero destruir nuestra tradición, pero no quiero olvidarla. Debemos comernos a nuestros profesores, porque si no tú serás comido. Cuando tenemos grandes modelos ellos deben convertirse en nosotros, debemos responderles. Nosotros mismos no somos la respuesta; nosotros debemos responder. Necesitamos cooperar en esta competición con diferentes lenguajes y vidas de seres humanos. Entre estos dos poderes no hay nada. Todo es la mezcla de ese poder. Por eso, cuando escucho música de calidad de otros compositores no siento rechazo ni envidia. Si escucho algo muy bueno simplemente me abro y lo asimilo, lo hago mío, me da energía. La envidia es pérdida de energía.

 

Lo mismo con los grandes modelos que ya han fallecido. Beethoven no está muerto, por eso debemos tener siempre este acercamiento a la realidad ideal de nuestra mente y tener siempre esta posibilidad de cooperar por ejemplo en la transcripción: es una forma de cooperación, pero al mismo tiempo transformamos y entonces hay competición. Bueno, no es tan dramático.

 

Debemos ser capaces de tomar cualquier cosa que necesitemos, y hacerla nuestra. Los seres humanos somos más o menos iguales, pero ahora sé que escucho cosas que otros no escuchan; veo cosas que otra gente no ve. Por ejemplo tengo una colección de pinturas antiguas que es muy curioso porque son muy valiosas y fue muy fácil para mi el conseguirlas, a pesar de que no soy ningún experto en pintura. Intentaba desarrollar mis habilidades, porque cuando tienes una dote superior a otros, automáticamente te vuelves vago porque eres más que otras personas, y ese es el problema de la gente con talento. Yo estaba siempre luchando contra mi mismo: podría escribir una pieza cada día, pero no quiero. ¿Por qué?. Sólo quiero escribir lo que necesite, y lo único que puedo hacer es esperar que esa pieza sea luego útil para otros. Si no, ¿por qué escribir?. Realmente debemos escribir las cosas que son esenciales, especialmente en nuestra sociedad del confort, en la que no distinguimos lo que es importante de lo que no lo es.

 

Es importante componer, pero es importante componer sólo lo que tu creatividad te proporciona, porque cada ser humano es diferente, por lo que la creatividad es de hecho diferente. Cada uno debe crear lo que él o ella tenga que crear. Componer no es difícil, porque yo por ejemplo no sé hacer otra cosa, pero es muy complejo, y debemos hacerlo lo mejor posible. Estaba siempre luchando contra mí mismo, al principio porque no sabía cuál era mi camino. Pero después de esta búsqueda empecé a encontrar una dirección. Pero, ¿qué vendría después?.

 

¿Dónde había leído yo que las ponencias hay que preparárselas, y más cuando una institución las paga?

 

Día 5. Viernes 23 – Segundo día del Festival New Directions

 

El primer concierto del día fue un concierto con música de Sciarrino y Hosokawa, dirigido por Christian Karlsen al frente del ensemble sueco Norrbotten Neo. Se eligieron obras verdaderamente homogéneas entre las que la del japonés resaltó tanto en energía, desarrollo y movimiento como en los procesos tímbricos usados.

 

Studio Acusticum interior

Sala principal del Studio Acusticum

 

Por la tarde hubo dos conciertos: el primero protagonizado por el pianista Emanuel Torquati y el violonchelista Francesco Dillon, componente también del Quartetto Prometeo. El resultado fue muy variado, con piezas románticas y contemporáneas, entre ellas la de un jóven argentino freelance autodidacta que estaba de gira por Europa. Unas interpretaciones realmente magníficas.

 

El segundo concierto fue protagonizado por el grupo noruego Cikada. Aquí conocí a un compositor escocés que no conocía, James Dillon. Fue el único que se me quedó grabado (a mi y a mis compañeros, por unanimidad) no precisamente por su calidad belleza (subjetiva, eso sí).

 

 

Día 6. Sábado 24 – Tercer y último día del Festival New Directions

 

Fue el día con más variedad de obras. Comenzamos el día con un portrait de Sciarrino en el que metieron a traición un James Dillon entre medio, del que nadie pudo escapar. A continuación el compositor sueco Sten Sandell ejecutó su obra ‘Music inside the language’, para piano, electrónica y voz. Fue interesante en la medida de que jugaba con fonemas y vocabulario sueco, por lo que era imprescincible entenderlo para poder disfrutarlo al 100%. Fue algo como esto:

 

 

El tercer concierto estuvo dedicado a tres compositores suecos en activo: la profesora del Real College of Music de Estocolmo, Kim Hedås, Klas Tortensson y una joven promesa, Benjamin Staern, que se está abriendo camino muy rápidamente y que nos sorprendió con una obra muy poderosa muy al estilo de las obras de la tercera etapa de Magnus Lindberg (sonidos redondos, contraposición de armonías vacías y espectrales, etc).

 

Para finalizar, el Quartetto Prometeo interpretó 3 piezas de Sciarrino junto con el cuarteto nº16 opus 135 de Beethoven.

Conclusiones

 

En líneas generales fue un evento muy interesante al aunar en un mismo espacio unas muy diferentes corrientes artísticas. Pude conocer a figuras importantes de la música y eso es algo que ya merece la pena por el simple hecho de intercambiar ideas.

 

No obstante me resultó raro que en un festival que duraba 3 días enteros, al que incluso acudía personalmente Sciarrino, sólo estuviéramos de público 8 estudiantes de composición, que para más inri nos mandaron como parte de nuestros estudios (excluyendo músicos que tocaban en los conciertos y compositores que participaban directamente). Nadie más, ni un estudiante de música del conservatorio de Piteå. Y digo raro porque se trata de Sciarrino, una de las figuras más importantes de la música del siglo XX, y nadie hizo el esfuerzo de ir. Supongo que porque ya sabían lo que se iban a encontrar.
Cuando a la hora de la verdad, cuando hay que dar la cara, ni nosotros mismos (los compositores) nos interesamos por según qué figuras, al final se corre el peligro de que nos demos cuenta que quizás esos mitos están hechos de humo, y no son en realidad tales mitos.

 

Sciarrino y estudiantes

Lea Brooklyn (Malmö), Ivan Cancialosi (Gotemburgo), Johan Blixt (Estocolmo), Salvatore Sciarrino, Ismael Palacio (Malmö) y Andreas Zhibaj (Gotemburgo)

Ismael Palacio

Compositor nacido en Zaragoza y residente en Lund, donde estudio un máster en composición con Luca Francesconi. Programador web y cofundador de Emusicarte.

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